Cristina Alemany: Piloto de rescate

Cristina Alemany: Piloto de rescate
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A punto de cumplir dos años al frente del organismo, la Sociedad de Garantía Recíproca (SGR) de la Comunitat Valenciana avanza hacia la reflotación y la vuelta a la normalidad

Álvaro Mohorte
ÁLVARO MOHORTEValencia

En el mes de abril de 2012, los máximos responsables de la Sociedad de Garantía Recíproca (SGR) de la Comunitat Valenciana dimitieron de sus cargos tras quedar la entidad al borde de la quiebra. Tanto el presidente de la sociedad avalista, José Roca, como el director general, Juan Manuel García Puchol, culparon a la crisis financiera y a las circunstancias del mercado de una situación que muchos veían insalvable y que seis años después se sigue intentado reconstruir.

La sociedad, pensada para avalar los créditos de pequeñas y medianas empresas, concentró sus esfuerzo en el sector de la construcción y el desplome de éste significó el de la entidad. Para salir de esas, se requirió de imaginación, inversión y dotes de negociación para conseguir hace poco más de 10 meses recuperar una cierta actividad tras la firma de convenios con un 'pool' de entidades financieras que, de haber querido, podrían haber sido las que firmaran su defunción hace seis años.

El trabajo no ha sido sencillo y de él se hicieron cargo, primero Santiago de Santos como consejero delegado hasta 2016 y, desde esa fecha, Cristina Alemany, retomando la denominación de directora general. Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universitat de València, cuenta con más de 25 años de experiencia en el sector financiero en distintos ámbitos. Accedió a la SGR en 1994 como analista de riesgos y un año después fue designada responsable del Departamento de Riesgos de la Delegación de Valencia. Finalmente, tras una larga etapa al frente de dicha delegación, en 2012 alcanzó la máxima Dirección del Departamento de Riesgos de la entidad.

En su entorno se señala cómo su actitud en los tiempos en los que se fraguó la crisis de la entidad fue la voz disonante en unos despachos demasiado confiado a la bonanza permanente de la entidad desde el cambio de siglo y fue esa condición la que llevó a situarla al frente del departamento que tenía que cuidar los compromisos de la compañía cuando, según muchos, ya era demasiado tarde.

Hace casi un año, el pleno del Consell daba el visto bueno para que saliera adelante el acuerdo entre la SGR y sus 30 bancos acreedores para evitar la quiebra. El acuerdo de reestructuración de la deuda de la SGR contemplaba el vencimiento anticipado del aval prestado por la Generalitat por importe de 168,8 millones de euros, que pasaban a formar parte de los recursos propios de la SGR como ayuda de Estado compatible, según la Unión Europea.

A la vez, se decidió amortizar, por medio de dación en pago, por parte de la SGR y a favor de la Generalitat, la parte correspondiente a la financiación existente de tipo senior amortizada previamente en virtud del aval, por importe de 25,2 millones de euros. Con todo, se acordó crear dos créditos a favor de la Generalitat por un importe global de 194,1 millones de euros, lo que permitía liquidar la deuda de la SGR y liberar tesorería.

En este proceso de saneamiento, una de las últimas decisiones ha sido la puesta a la venta de 793 inmuebles de los mil que integran su cartera inmobiliaria, en una operación con la que espera ingresar 30 millones de euros y reducir así su deuda sénior de 83 a 30 millones.

Se trata de naves industriales, viviendas, suelo o plazas de garaje. Alantra asesora en estas operaciones y el presidente de la SGR y director general del Instituto Valenciano de Finanzas, Manuel Illueca, estima que, a pesar de que el precio que se ofrece no es superior a lo que planteaban otros compradores en el pasado, ahora ya se pueden asumir.

Igualmente, la pasada semana completó el proceso de venta de su sede en Valencia por un precio de 2,8 millones de euros, mientras busca otro emplazamiento para mudarse en pocos meses. El mismo camino se confía lograr para las oficinas en Alicante y Castellón.

En 2017, la SGR de la Comunitat alcanzó los 5,13 millones de euros en avales, frente a los 1,5 millones en los que se situó un año antes. Respecto a 2018, en el primer trimestre se ha situado en un valor de avales formalizados de 2,5 millones, un 150% más que el ejercicio anterior después de triplicar su volumen de negocio un año antes. Actualmente, a cierre de marzo, hay operaciones en estudio pre-factibles por valor de 12 millones de euros.

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