La construcción de 1.500 viviendas en Valencia, un año a la espera de licencia

Construccion de viviendas en la avenida Alfahuir.
Construccion de viviendas en la avenida Alfahuir. / Jesús Signes

La patronal de los promotores valencianos afirma que la demora del Ayuntamiento aleja a los inversores

ELÍSABETH RODRÍGUEZ VALENCIA.

El retraso en la concesión de licencias de obra nueva por parte del Ayuntamiento de Valencia alcanza ya más de un año de demora y se traduce en 1.500 viviendas pendientes de construcción, según revela el presidente de la Asociación Provincial de Promotores Inmobiliarios y Agentes Urbanizadores de Valencia, Antonio Olmedo, a LAS PROVINCIAS.

En concreto, el departamento de Urbanismo acumula casi 70 expedientes que, en algunos casos, están esperando su autorización desde hace 16 meses, según denuncia Olmedo a este diario. «Lo habitual es que el Ayuntamiento tarde entre tres y seis meses en tramitar los expedientes y otorgar la licencia», explica.

Cabe destacar que este atasco en la gestión de licencias de obra -así como para otras actividades- no es un problema nuevo en el consistorio valenciano y se debe a la falta de personal técnico en el mismo, tal y como ya han indicado distintos responsables municipales en varias ocasiones. Sin ir más lejos, el último en hacerlo fue el alcalde, Joan Ribó, quien criticó el pasado mes de febrero las limitaciones impuestas desde el Ministerio de Hacienda para la contratación.

Este retraso en la obtención de licencias crea un escenario de inseguridad jurídica para los promotores, algo que está frenando la llegada de nuevos proyectos. «Se están echando a perder inversiones con el efecto que eso tiene en el empleo», destaca el dirigente de la asociación. «Cuando nos vienen inversores, lo primero que nos preguntan es el tiempo que tarda el Ayuntamiento en otorgar licencias», añade. Además, Olmedo critica «falta de información» sobre los permisos concedidos y las obras en marcha en la ciudad de Valencia.

Para agilizar la tramitación de los expedientes, el Ayuntamiento reforzó el pasado año el equipo de arquitectos ante el incremento de la actividad en la capital. Sin embargo, según denuncia Olmedo, estas contrataciones han sido insuficientes a la luz de las 1.500 viviendas que los promotores esperan construir desde hace más de un año.

Esta preocupación por la lentitud administrativa pese a la incorporación de los nuevos profesionales fue admitida por el concejal de Urbanismo, Vicent Sarrià, tras reunirse con la Federación Valenciana de Empresarios de la Construcción (FEVEC) el pasado año, dentro de la ronda de contactos con los profesionales del sector para agilizar la tramitación de las licencias de obra.

Según afirmó, FEVEC le trasladó la «preocupación compartida ante la falta de agilidad en el trámite de licencias de obra y actividad». Por su parte, Sarrià les explicó «los esfuerzos que se están llevando a cabo» tanto en el aumento de personal como en la metodología para agilizar los trámites que, según criticó, eran «intolerables» en las anteriores legislaturas.

«Les hemos informado tanto de las nuevas contrataciones de arquitectos, aparejadores y personal administrativo que hemos realizado para licencias, como otras medidas relativas a la armonización de criterios interpretativos de las normas, como de unificación de normativa, en el caso de Ciutat Vella, y otras acciones destinadas a la agilización de la concesión de licencias», argumentó el concejal en su momento.

Ante este panorama, el empresario inmobiliario alertó que el sector se encuentra en una «situación muy tensa».

En un escenario de falta de oferta de inmuebles de nueva planta, la congestión burocrática del consistorio contribuye al encarecimiento del suelo. «El encarecimiento se debe sobre todo porque no hay licencias de obra nueva. Esto impide que haya más construcciones y, por tanto, mantiene la falta de oferta. Si hay poca oferta, los precios son mayores», sentencia Olmedo.

Fondos internacionales

En este sentido, Olmedo señala que la presencia de fondos internacionales contribuye a una subida excesiva del precio del suelo, lo que posteriormente puede reflejarse también en los precios de la vivienda. «Esto tiene un efecto aún más perverso, que es el de la imposibilidad de crear nuevos puestos de trabajo, así como toda la recaudación que el consistorio pierde por no dar luz verde a las obras», concluye el presidente de la asociación de promotores de Valencia.

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