El comercio alimentario avanza por la senda digital

Vicente Llopis, junto a la colección de artísticas etiquetas naranjeras de AGR. / Irene Marsilla
Vicente Llopis, junto a la colección de artísticas etiquetas naranjeras de AGR. / Irene Marsilla

El especialista en marketing asegura que el efecto Amazon provoca que haya que adaptarse con rapidez a los nuevos modos de la venta on-line El experto valenciano Vicente Llopis trata de convencer a firmas españolas de que asuman ya lo que es pauta común en EE UU

V. LLADRÓ VALENCIA.

Vicente Llopis es de Algemesí. Estudió Publicidad en el CEU San Pablo y aprovechó una oportunidad única para trabajar en Estados Unidos, que se le presentó tras conseguir un premio de su especialidad en Barcelona. En Miami se ocupó de becario en la firma Publicis y a partir de ahí participó en el diseño de grandes campañas para compañías como Nestlé, Ford, American Airlines, Chrysler, McDonalds y, más recientemente, el gigante de la distribución alimentaria Walmart.

Lo que en un principio (desde 2002) iba a ser «una aventura de uno o dos años» para aprender en el gran mercado norteamericano, duró hasta el verano pasado, cuando lo fichó la firma valenciana AGR Food Marketing, que dirige Mateo Blay y cuenta con implantación nacional.

Tras 15 años, Vicente Llopis vuelve a casa con una bagaje consolidado de gran profesional especializado en marketing, sobre todo en el segmento agroalimentario, que viene avalado por su trayectoria norteamericana y ahora trata de plasmar en sus nuevos cometidos. Sobre todo para «convencer a las empresas que se han de adaptar con rapidez a los nuevos modos de la venta on-line, porque es lo que está ahí, aunque en España vaya con bastante retraso, y quienes se preparen y asuman a tiempo los cambios necesarios, contarán con indudables ventajas competitivas frente al resto».

Llopis reconoce que a menudo tiene la sensación de que «he regresado al pasado», porque aquí imperan prácticas comerciales en el sector agroalimentario todavía muy alejadas de lo que hay en EE UU, de lo que él mismo y su familia tenían allí como hábitos cotidianos, si bien advierte que «se va avanzando por la senda digital». Cuando explica con detalle a los empresarios o directivos «lo que va a venir, lo que está llegando, porque ya existe ahí fuera, aunque cueste aceptarlo ya, porque se tiende a verlo en la lejanía, acaban aceptando que algo tienen que hacer, que deben tomar decisiones; y en eso estamos, preparando la evolución para seguir determinados pasos y no llegar tarde, no perder el tren».

Por si alguien duda, Vicente Llopis recuerda el caso de Amazon, que es bien conocido de todos, para concluir que «el efecto mundial de Amazon provocará adaptarse con rapidez al comercio on-line».

«Es cuestión de mentalidad -explica Llopis- y de abrirse al cambio, porque estamos ante un cambio equivalente al que se dio cuando emergió la posibilidad de comprar comidas preparadas o fiambres loncheados, cosa que en poco tiempo se generalizó y quedó asumida como algo de lo más habitual». Ahora se trata de poder comprar casi todo desde el móvil o cualquier terminal conectado a la red, las tiendas se van convirtiendo en virtuales, las reales van quedando relegadas a «meros escaparates», y el gran problema es «dar respuesta eficaz y rápida a una demanda que quiere ser atendida con inmediatez, no para pasado mañana». Esto exige la preparación de «plataformas muy profesionalizadas y eficientes y servicios de entrega con el mayor nivel de atención al consumidor».

Como ejemplo de lo que en EE UU «ya es pauta común», Vicente Llopis cita el uso generalizado del 'dash button'. No es ciencia ficción, es un botón electrónico que sirve para comunicar (simplemente apretándolo cuando uno quiere) al proveedor de algo (patatas, naranjas, agua mineral, leche, papel higiénico...) que ha de traer el género en cuestión, en la cantidad concertada, de la marca 'x'. ¿De qué vale, pues, mantener una costosa tienda alquilada en la esquina? El e-commerce no tiene límites.

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