La caída de contenedores en el Puerto de Valencia causará 500 contrataciones menos

Dos estibadores realizando labores de carga de un buque.
Dos estibadores realizando labores de carga de un buque. / Fernando Gómez

El desvío de 500.000 containers que ha decidido MSC tras la huelga de los últimos meses recortará la demanda de estibadores

Álvaro Mohorte
ÁLVARO MOHORTEValencia

La decisión de la compañía marítima MSC de desviar a Barcelona 500.000 contenedores que estaba previsto que pasaran por el puerto de Valencia en el cuatro trimestres de 2017 tendrá consecuencias laborales. Como señalan fuentes portuarias, no se necesitará contratar a 500 trabajadores, principalmente estibadores, ante la rebaja de la carga de trabajo que significará la medida.

El recorte afecta especialmente a este colectivo laboral que lleva desde hace un año movilizado ante la reforma de su actividad por orden de la justicia comunitaria. No es que las empresas valencianas vayan a transportar sus productos o recibir sus importaciones desde Barcelona, sino que MSC moverá contenedores que deben pasar de buques más grandes a otros más pequeños en la instalación de la Ciudad Condal y no en el Grao. Esta labor tiene escasa repercusión económica más allá de los límites del puerto y recae de forma casi exclusiva en los estibadores, que son los que capitalizan este tipo de faena.

El recorte de la mano de obra necesaria no significa despidos, sino contrataciones que no se realizan por las peculiares características de la actividad. A diferencia de otros empleos, el trabajo portuario se produce a demanda. En función de la carga de trabajo que se prevé en los muelles, las empresas estibadoras reclaman un determinado número de 'manos' o equipo de trabajo, formados por 10 a 14 estibadores.

Para cubrir estas necesidades la sociedad de estiba valenciana dispone de un listado con unos 1.430 estibadores a los que recurre regularmente. A esta se suma la bolsa de trabajo de otros 370 aspirantes que permiten cubrir los picos de demanda y que sirve como puerta de entrada a la lista habitual para cubrir las bajas y jubilaciones que se producen.

La razón de la medida que ha tomado MSC ha sido la menor conflictividad de los estibadores del puerto barcelonés frente a los del valenciano. De hecho, desde el pasado mes de febrero ha sido práctica habitual que, como herramienta de presión durante la negociación en Madrid, los estibadores valencianos practicaran la llamada 'marcha lenta'. Esto significa realizar las labores encomendadas de forma menos productiva por diversas técnicas que van desde apurar los horarios de entrada como forzar interrupciones que entorpezcan el cumplimiento del calendario de carga o descarga.

Por contra, sus compañeros barceloneses, que han vivido en los últimos años serios recortes de actividad mientras creía en Valencia, han secundado la huelga, pero siguieron cumpliendo con sus obligaciones cuando no estaban programados paros. Además, fueron los primeros en llegar a un acuerdo con las empresas y desconvocaron en primer lugar la última huelga.

No es la primera vez que Barcelona le gana la mano a Valencia. De hechos en los últimos meses, de la veintena de buques que cambiaron de puerto de destino por el conflicto en Valencia, casi un tercio lo hizo a Barcelona.

La CEV achaca el recorte a que «la tensión pasa factura»

La decisión de MSC desviar a Barcelona 500.000 contenedores que iban a pasar por el Puerto de valencia en el tercer trimestre del año ha sido recibido como una mala noticia por las empresas y la Generalitat, aunque difieren al señalar al responsable de la decisión. El presidente de la patronal CEV, Salvador Navarro, destaca como Valencia ha salido más perjudicada de este conflicto nacional y advierte al sector de la estiba y especialmente a los sindicatos de como la situación ha remado a favor de otras plazas, como Barcelona. «Lo que se decide en un momento terminado tiene efecto en el futuro y la situación de tensión pasa ahora factura», señala Navarro. Por su parte, la vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, señaló ayer que «el gobierno de España ha negociado como ha negociado», después de insistir en que esa materia excede a las competencias del ejecutivo autonómico.

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