Eduardo Baviera: Buena vista en los negocios

Eduardo Baviera: Buena vista en los negocios
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Procedente de PwC, gestiona Clínica Baviera, la empresa que fundó con su hermano en 1994, y continuará al frente tras su venta a una compañía china

Á. M.

valencia. «Clínica Baviera es el proyecto que me ha dado gran parte de lo que tengo y de lo que soy. Ver cómo desde una clínica llegamos a más de 70, ver a decenas de personas cómo han crecido laboralmente y sentir que centenares de miles de personas les hemos mejorado la calidad visual es una satisfacción cuyo nivel nunca esperaba alcanzar. Seguir progresando es nuestro reto y nuestra deuda». Así habla de su trabajo Eduardo Baviera, consejero delegado de la compañía valenciana Clínica Baviera, en su perfil de Linkedin.

Nacido en Valencia en 1967, estudió Económicas en la Universitat de València entre 1987 y 1991 y ese mismo año de su licenciatura entró en la consultora Pricewaterhouse Coopers (PwC) como asesor fiscal. Sin embargo, al cumplir los 27 años decidió unirse a su hermano Julio para fundar la empresa Clínica Baviera, en la que él asumió el papel gestor y su hermano, la dirección médica. Y conservarán esta condición, aunque ahora traspasen la propiedad.

El pasado 6 de julio, el consejo de administración de Clínica Baviera respaldó la oferta pública de adquisición de acciones (OPA) formulada por el grupo chino Aier Eye International sobre la compañía, a razón de 10,35 euros por acción y que la valora en unos 152 millones de euros. El pasado viernes se hacía público como la compañía asiática había logrado sumar el 86% del accionariado por un importe de 146,55 millones de euros. Los nuevos dueños son una de las mayores empresas oftalmológicas de Asia, con 130 hospitales en Oriente, dos clínicas en Estados Unidos y más de 10.000 empleados, de los cuales 2.000 son oftalmólogos.

Por su parte, los socios fundadores, Eduardo Baviera, Julio Baviera y Fernando Llovet, mantendrán el 10% de capital social de Clínica Baviera y continuarán gestionando la compañía. Eduardo Baviera seguirá con su condición de consejero delegado y Julio Baviera con su cargo de director médico. En mitad de esta operación, esta semana se ha hecho público que la empresa obtuvo un beneficio neto de 5,01 millones de euros hasta junio, un 4,8% menos que en el primer semestre de 2016, según informó la empresa a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Sin embargo, los ingresos de la compañía aumentaron un 5,5%, hasta los 50,1 millones de euros, sobre todo por el crecimiento de su negocio internacional en Alemania, Austria e Italia. En concreto, su negocio en España generó 36,3 millones de euros en el primer semestre, un 2,9% más; mientras que el resto aumentó un 13,1%, hasta los 13,7 millones de euros.

El beneficio bruto de explotación (Ebitda) descendió un 2,7%, hasta los 9,4 millones. En España, la caída fue del 8,4%, hasta los 7,05 millones de euros; mientras que en su negocio internacional (Alemania, Austria e Italia) el Ebitda creció un 19,6%, hasta los 2,3 millones de euros.

El grupo cuenta con 80 centros oftalmológicos (55 en España, 21 en Alemania y Austria y 4 en Italia) y emplea a 949 personas, de las cuales 688 trabajan en España.

Desde Clínica Baviera se considera que el futuro del grupo pasa por el mantenimiento de las líneas de actuación marcadas en los últimos años en cuanto a inversión y liderazgo tecnológico, implantación nacional e internacional y excelencia por la calidad en el área oftalmológica; con los objetivos inmediatos de crecer en las ciudades en las que se encuentra presente y potenciar la imagen de marca en cada una de sus unidades de negocio. De esta manera, la compañía continuará con su plan de nuevas aperturas durante el segundo semestre del ejercicio 2017.

Sin embargo, Eduardo Baviera no sólo se dedica a la empresa, sino que colabora en el crecimiento de diversas 'start up', como Baviera Steam Systems, y es habitual su participación en eventos y cursos en los que traslada su personalidad. «Creo en los valores cristianos y no me gusta la política porque en dosis elevadas nos distrae, enfrenta y anula las capacidades individuales de las personas», sentencia.

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