Atitlan toma el control de la antigua Lubasa y refuerza su posición en el sector inmobiliario

Edificios en construcción en la ciudad de Valencia, fruto de la reactivación del sector. / Jesús Signes

El fondo de Roberto Centeno quiere entrar en la gestión de la firma, tras condicionar la operación a una quita de deuda de 360 millones

Á. MOHORTE VALENCIA.

La familia Batalla ya no será la principal accionista de Obinesa, el 'holding' de empresas que impulsó desde los años 70 el empresario castellonense Luis Batalla. El grupo inversor Atitlan, fundado por el yerno del presidente de Mercadona, Roberto Centeno, y su socio Aritza Rodero, ha adquirido un 55% de la sociedad de la que penden constructoras como Becsa y Durantia Infraestructuras (antigua matriz del grupo con el nombre de Lubasa), Cerámica Saloni, Lubasa Aparcamientos y la principal red de concesionarios de automoción en Castellón, entre otras actividades.

La voluntad de Centeno y Rodero es implicarse en la gestión y permanecer a largo plazo, aunque la operación está condicionada a lograr una quita en la deuda del grupo de más de 360 millones de euros, que se da por hecha y facilitará reflotarla. La adquisición permitirá a Obinesa, en palabras de Atitlan, impulsar la apuesta del fondo «por los sectores industriales y de servicios» y aportar su «experiencia y conocimiento para acelerar el desarrollo de este grupo empresarial» del que ahora forma parte.

Aunque la compraventa implica a Atitlan y al Grupo Obinesa (asesorados por los despachos Deloitte y Garrigues, respectivamente) requiere la intervención de acreedores y entidades financieras, por lo que las primeras signaturas se estamparon ayer en Madrid y Valencia, pero el proceso de firma sigue abierto para que todos los partícipes vayan suscribiendo en las próximas fechas el acuerdo alcanzado tras casi medio años de contactos y negociaciones.

El grupo Atitlan defiende que está orientado a «la consolidación de proyectos y dar valor a largo plazo a sus inversiones» por lo que asegura no condicionar sus decisiones a «restricciones temporales de permanencia, siendo su apuesta participar de manera estable en el accionariado implicándose en la gestión».

En las ultimas fechas, el fondo Atitlan está creciendo significativamente en el sector inmobiliario y hace unos días se adjudicaba 100.000 metros del terreno que ocupó el circuito urbano de Fórmula 1 de Valencia, además de entrar en el accionariado del Nuevas Actividades Urbanas (Nau), comprando a Bankia las acciones de Bancaja en esta sociedad impulsada por Gesfesa.

En todo caso, Centeno y Rodero no plantean una especialización sectorial del fondo, ya que no hace un mes que se unían al banco de inversión internacional StormHarbour para adquirir Ahorro Corporación Financiera, tras haber logrado el visto bueno de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

De este modo, StormHarbour controla el 90% de la antigua gestora bursátil de las cajas de ahorro españolas, mientras que la firma valenciana tiene el 10% restante. De todos modos, la firma con sede en Valencia dispone de la posibilidad de incrementar su participación hasta el 50%. Los nuevos gestores confían poner en beneficios Ahorro Corporación en 2018 gracias a la «potenciación» de los servicios de la firma y la creación de nuevos negocios.

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