Los aspirantes a estibador denuncian el incumplimiento del real decreto de mayo

Los primeros pasos para la democratización del ejercicio de la profesión siguen sin aplicarse tres meses después de aprobarse

Á. M. VALENCIA.

La calma en los puertos españoles no ha significado el fin del conflicto de la estiba del mismo modo que los primeros pasos para la democratización de la actividad no están siendo del alcance previsto. A pesar de que el pasado mes de mayo el Consejo de Ministros aprobaba un real decreto que reformaba el sistema español de la estiba para que dejara de ser un coto privado de un número limitado de empresas y pretendía terminar con el nepotismo en el ejercicio profesional, los aspirantes denuncian que no se están cumpliendo puntos relevantes que en ese sentido incluía el informe del Ministerio de Fomento sobre el reconocimiento de la capacitación de los trabajadores para prestar servicios portuarios de manipulación de mercancías tras la entrada en vigor del decreto.

Según denuncian, el Puerto de Valencia no tendría que sufrir este verano falta de personal al contar en la bolsa de estiba con 180 trabajadores que no pueden realizar trabajos de carga y descarga al no disponer del certificado de profesionalidad, un requisito impuesto por Fomento y que actualmente sólo puede concederlo un centro de formación situado en Gijón. De hecho, desde el ministerio se comunicó con fecha del 12 de julio que cualquier persona en posesión de la titulaciones de formación profesional recogidas en el decreto «tiene derecho, nacido y no ejercitado antes de la nueva norma, al reconocimiento de su capacitación para la prestación del servicio portuario de manipulación de mercancías».

Sin embargo, fuentes portuarias reconocen que se ha optado por otras soluciones que no pasan por la incorporación de trabajadores externos ante el efecto que podría tener en la negociación del quinto convenio colectivo, aún en marcha.

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