Argelia vuelve a cerrar la frontera al azulejo mientras ultima aranceles de hasta el 200%

Reuniones de negocio en Cevisama. /Irene Marsilla
Reuniones de negocio en Cevisama. / Irene Marsilla

La industria cerámica afronta la suspensión de las importaciones al que era su quinto mercado tras cinco meses con envíos

Inés Herrero
INÉS HERRERO

Se acabó el paréntesis que permitió a la industria cerámica española -concentrada en la provincia de Castellón- retomar los envíos al que era su quinto cliente mundial hasta que el Gobierno de Argelia, a principios de abril del año pasado, bloqueó la importación de baldosas y otros productos. A lo largo de 2017, esas barreras al envío de azulejos pasaron factura tanto en las cifras de producción del sector como en las de exportación y ese mercado fue perdiendo puestos en el ranking de destinos, hasta cerrar el pasado año con un descenso de esos envíos superior al 56%.

En apenas un año, las ventas de azulejos españoles a Argelia cayeron de los 123,41 millones de euros de 2016 a los 53,93 millones de finales de 2017, según datos de la patronal Ascer. El pasado ejercicio expiró sin que llegase la solución a un problema que, de hecho, amenaza ahora con eternizarse. A comienzos de este año el sistema de cuotas dio paso a un desbloqueo puntual de las ventas, a raíz de la concesión de licencias a importadores, pero esos permisos expiraron a finales de mayo y la frontera vuelve a estar cerrada para el azulejo, mientras Argelia prepara aranceles de entre el 30% y el 200%, según el tipo de producto.

Desde Ascer señalan a LAS PROVINCIAS que, de acuerdo con la información proporcionada por la Oficina Comercial de España en Argel, al caducar las licencias de los importadores, la situación vuelve al estado anterior a la aprobación de esos permisos, es decir, las importaciones quedan suspendidas para el sector de baldosas cerámicas, incluido en el último listado de productos vetados publicado el 23 de mayo.

Las empresas aceleraron los encargos de baldosas hasta finales de mayo para esquivar el nuevo bloqueo

Con ese temor en mente, la industria azulejera echó el resto desde principios de año para aprovechar el paréntesis de envíos autorizados.

En enero, las ventas de baldosas cerámicas al mercado argelino alcanzaron los 6,7 millones de euros, un 35,7% menos que un año antes, cuando todavía estaban a salvo del bloqueo. A finales de febrero, el acumulado era de 16,7 millones (-34,6%), y a cierre de marzo se elevó hasta los 27,50 millones, un 31,2% menos que en el primer trimestre de 2017.

Más barreras

Hasta la fecha esas son las últimas cifras oficiales, aunque cabe esperar que los registros de abril y mayo reflejen notables aumentos, teniendo en cuenta el importante esfuerzo realizado por las empresas del sector por enviar la máxima cantidad posible de baldosas cerámicas antes de que expirasen los permisos de las autoridades argelinas.

La patronal prevé medidas de salvaguardia que penalicen a los productos considerados de lujo

En junio volvió a cerrarse ese mercado y, en la actualidad, está en proceso parlamentario la aprobación de la Ley de Finanzas argelina, en fase de proyecto. A partir de ahí, según explican desde la patronal, se eliminará el listado de productos suspendidos a la importación y el régimen de licencias, pero se prevé que autoricen medidas de salvaguardia que se traducirán en aranceles de hasta el 200%, previsiblemente los menores para insumos necesarios para producir y los más duros para productos de lujo, sin definir en qué grupo irán las baldosas cerámicas.

En pleno Ramadán y con esa ley pendiente de aprobación, y de la posterior concreción de los aranceles, los azulejeros contienen la respiración ante el riesgo de que un arancel inasumible les aleje de Argelia.

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