Todos aprecian la lana de oveja guirra pero nadie la paga

Ovejas guirra pastando en el campo. / v. lladró
Ovejas guirra pastando en el campo. / v. lladró

La poca que llega a venderse va a China para volver procesadaDefensores de esta raza autóctona en peligro de extinción crean la plataforma 'esquellana' para demostrar que es posible rentabilizarla

V. LLADRÓ VALENCIA.

La oveja guirra, que es raza autóctona valenciana, lleva más de treinta años en riesgo de desparición y las ayudas que se dan a los ganaderos que se cuidan de reproducirlas y mantenerlas no son suficientes para asegurar su futuro. Quedan unas 5.000, y sólo una veintena de pastores empeñados en el digno objetivo de pelear para que no se pierda la raza, aunque no les compense económicamente.

El problema es que, pese a su mayor rusticidad y la gran calidad reconocida de su carne y de su leche, manda la rentabilidad a ultranza, los ratios, y ahí pierde la guirra, que rinde menos litros y menos kilos.

La plataforma 'www.lateuaterra.com/esquellana', que agrupa a personas concienciadas por el valor de la ganadería extensiva, ha lanzado una campaña de micromecenazgo en apoyo de la oveja guirra y la ha centrado en especial sobre su producto más devaluado, la propia lana, que todos dicen apreciar como la mejor, pero a la hora de la verdad nadie paga.

Bueno, lo de nadie no es del todo cierto, porque como explica la veterinaria Anna Gomar, «algunas cosas están cambiando, hay gente interesada en la lana de guirra, pero falta poder ponérsela a disposición».

De ahí esta campaña, que aspira a recoger 12.000 euros hasta el próximo día 16 de diciembre (se sigue el protocolo de las iniciativas de crowdfunding de recoger dinero en 39 días para cumplir determinadas propuestas). Dicho importe se utilizará en pagar las tareas de esquilar ovejas para recoger 1.600 kilos de lana, que luego será procesada para elaborar madejas y otros artículos, con los que se compensará a quienes hayan invertido en esta aventura que tiene vocación de continuidad. El propósito es «recuperar una producción de lana natural, de calidad y proximidad». Cuenta Anna Gomar que «hemos hecho encuestas y prospecciones de mercado y por ello sabemos que hay muchas personas que desean tener prendas de lana auténtica, y también tiendas que están por la labor, porque sólo tienen razón de ser si huyen de lo que ahora es convencional e industrializado, las fibras artificiales, y ofrecen lo auténtico».

Esquilar una oveja cuesta entre 1,5 y 2 euros. Poco es, pero ni la lana sirve para pagar el servicio. La mayor parte se tira como cualquier desperdicio. Se sabe que una pequeña parte que se malvende acaba en China, de donde regresa procesada, mezclada con otras fibras. Un viaje similar a las tripas de reses tras ser sacrificadas: viajan a China, de donde vuelven limpias para las industrias de embutidos. Despropósitos que quieren comenzar a esquivar con nuestra oveja guirra.

Fotos

Vídeos