La familia Abelló compra los parkings públicos de la antigua Lubasa

La familia Abelló compra los parkings públicos de la antigua Lubasa

El fondo Atitlan, del yerno de Juan Roig, hizo efectiva la venta el 15 de diciembre a la firma APK2

Álvaro Mohorte
ÁLVARO MOHORTEValencia

La firma madrileña APK2, propiedad de Cristian Abelló Gamaza, es el nuevo dueño de la división de aparcamientos del Grupo Obinesa, la antigua Lubasa. La medida se incluye en el plan de desinversiones que está aplicando el fondo Atitlan tras adquirir la participación mayoritaria de la empresa fundada por la familia Batalla.

Cristian Abelló es el hijo del empresario e inversor Juan Abelló, hombre clave en la economía española de los años 80 y vinculado a Banesto cuando al frente del mismo estaba Mario Conde. APK2 está en pleno proceso de crecimiento tras su puesta en marcha en 2015 y busca concesiones de parkings por toda España.

El 31 de octubre de 2017, se firmó el contrato de compraventa de las participaciones sociales que mantenía Obinesa en la división de automoción a favor de la empresa de Abelló, pero estaba pendiente de determinadas condiciones suspensivas, que se cumplieron con la elevación a público del contrato de compraventa en fecha 15 de diciembre de 2017, según recogen las cuentas de 2016 del grupo, que ahora se han presentado.

APK2 Gestión de Aparcamientos es una compañía, perteneciente a los fondos gestionados por Firmum Capital, especializada en la inversión, explotación y gestión de aparcamientos tanto en España como en Portugal. Cuenta con un equipo experto en la gestión de este tipo de activos. En la actualidad, la compañía cuenta con más de 12.000 plazas de parking en algunas de las principales ciudades españolas: Madrid, Barcelona, Sevilla, Granada, Vitoria, Murcia, Pontevedra, Segovia, y Almería. Su objetivo es continuar expandiéndose por la península ibérica (España y Portugal).

Obinesa en transformación

El pasado mes de agosto, el fondo Atitlán tomó el control del 55% de la empresa y desde entonces ha desarrollado un proceso de reordenación para separar las distintas divisiones del negocio con el objetivo de deshacerse de lo que no forma parte del 'core business' de su actividad, la construcción, según fuentes conocedoras de la operación.

En todo caso, el Grupo Obinesa mantiene bajo su manto a la constructora Becsa, la concesionaria de obra pública Durantia (heredera mercantil de la Lubasa originaria), la azulejera Saloni y la extractora de materias primas para la construcción Origen, con Gabriel Batalla al frente. Igualmente, Luis Enrique lleva ahora la dirección de la división de automoción, formada por las mercantiles Automóviles Luis Batalla, Autocas y Cobelsa.

Desde el primer momento, la voluntad de Centeno ha sido implicarse en la gestión financiera y permanecer en el accionariado a largo plazo. Uno de los primeros éxitos fue conseguir una quita en la deuda del grupo de más de 360 millones de euros. La adquisición permite a Obinesa, en palabras de los responsables de Atitlan, impulsar la apuesta del fondo «por los sectores industriales y de servicios» y aportar su «experiencia y conocimiento para acelerar el desarrollo de este grupo empresarial» del que ahora forma parte.

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