La amenaza de independencia empuja al Banco Sabadell al cambio de sede

Viandantes pasando junto a un cajero del Sabadell. / irene marsilla

La entidad basa su decisión en la voluntad de «proteger los intereses» de clientes, accionistas y empleados

ÁLVARO MOHORTE VALENCIA.

Sabadell será ahora un banco alicantino. Esta fue ayer la decisión del consejo de administración de la entidad ante la posibilidad de una declaración de independencia de Cataluña en los próximos días. Aunque desde el Sabadell se negó que la medida se haya visto espoleada por una salida masiva de depósitos (que además aseguran que no se ha producido, salvo en casos puntuales), lo cierto es que reconocieron que se busca «proteger los intereses de nuestros clientes, accionistas y empleados».

En un comunicado tras el anuncio oficial, el Sabadell insistió en que «continuará desarrollando con absoluta normalidad su actividad al servicio de las empresas y las familias en todos los territorios en los que está presente bajo la supervisión del Banco Central Europeo y la regulación de la Autoridad Bancaria Europea», una clave fundamental para dar este paso.

La elección de Alicante no es casual, al ser el Sabadell la entidad que asumió la CAM, creciendo con ello un 75% en activos y ganando un posicionamiento en la Comunitat y Murcia que le permitió dar un salto exponencial en un nuevo territorio que podía sumar sin muchas dificultades organizativas.

En todo caso, el traslado del domicilio social no comportará un movimiento relevante de empleados, «por cuanto la entidad cuenta con sedes corporativas y operativas en diversas ciudades de España», como los centros operativos de Barcelona y Sant Cugat del Vallès, además de las oficinas corporativas en Madrid y en Alicante, ciudad en la que tiene un centro de datos o 'back up'. Además, para otros aspectos, también recordó que dispone de centros en el Reino Unido.

Sin embargo, como también cambia el domicilio fiscal, el pago de impuestos de la sociedad se llevará a cabo en la Comunitat, en el caso de las cargas autonómicas, y en el consistorio alicantino, en los municipales. Y es que, aunque no tiene repercusión práctica para los clientes, hay que tener en cuenta que la relevancia de la decisión radica fundamentalmente en aspectos administrativos, burocráticos y contables.

Al tratarse de un traslado de la sede social y no de la sede operativa, el personal de la oficinas centrales seguirá en su mayoría en la capital catalana, pero citas clave en la vida de la entidad, como la celebración de la junta general de accionistas, se celebrarán en Alicante (en lugar de en el edificio corporativo de Sant Cugat del Vallès (Barcelona), como ocurría hasta ahora). El caso es similar al de Bankia, que la celebra en Valencia por tener la sede social en la capital valenciana y la operativa en Madrid.

Tras varias jornadas bursátiles de pérdidas, los inversores recibieron de buen grado la decisión del Sabadell desde el momento en el que se conoció la convocatoria del consejo en la mañana de ayer para estudiar la elección de su nuevo domicilio. De hecho, fuentes del Sabadell aseguraron que este giro demuestra que se va por el buen camino.

La decisión, que no necesita la convocatoria de una junta extraordinaria de accionistas para ser ratificada y hacerse efectiva, disipa incertidumbres sobre la situación en la que quedaría el banco si la Generalitat anuncia una ruptura con España. «Con el dinero no pasa nada, pero el escenario estaba generando una incertidumbre ante la que había que ser proactivo, tomar la iniciativa y evitar situaciones que podrían ser grabes», según fuentes de la entidad.

El Sabadell era la segunda entidad catalana y la cuarta en el ranking español. Evidentemente, con su traslado a la Comunitat pasa a ser la primera en el territorio, donde permanecía como último bastión de la banca local Caixa Ontinyent, pero con ella se espera que el llamado 'efecto sede' se haga notar en la actividad financiera y la demanda de profesionales como procuradores, abogados o economistas.

El pasado 2016 fue un año de asentamientos de la entidad que gobierna Josep Oliu, al registrar unos activos globales de 212.500 millones de euros, superando con ello a Bankia gracias a sus intereses en el Reino Unido y Portugal. Sin embargo, específicamente en el mercado español ocupa el quinto puesto, tras el banco de José Ignacio Goirigolzarri, aunque con unos nada desdeñables 148.900 millones.

El grupo Banco Sabadell cerró el ejercicio de 2016 con un beneficio de 710,4 millones de euros, un 0,3% más que en 2015, tras realizar dotaciones extraordinarias que incluyeron cubrir el impacto de las indemnizaciones por las demandas presentadas por las cláusulas suelo.

Para los clientes, la operativa habitual de la entidad se mantendría como hasta ahora, incluidos los que estén en Cataluña. Además, los depósitos de todos los impositores están garantizados desde la matriz alicantina, a través del Fondo de Garantía de depósitos español, que cubre hasta en 100.000 euros por titular y cuenta bancaria.

Sin embargo, esta decisión estratégica conlleva unas consecuencias relevantes sobre todo ante los intereses de la Generalitat de Cataluña y los partidos independentistas, que ven cómo se les cae uno de los pilares básicos para el sostenimiento de su causa al trasladarse la imagen de distanciamiento al camino que ha tomado el proceso catalán estos últimos días. La banca siempre había advertido de que velarían por salvaguardar el interés de sus clientes e instaban al diálogo para evitar un choque de trenes que al final ha llegado. Por contra, el grupo del Sabadell no tiene por qué acusar un desgaste excesivo por esta decisión, ya que cuenta con una cuota de mercado en Cataluña del 15%, mientras que el 85% restante se encuentra distribuida en el resto de autonomías, en especial en la valenciana.

Desde un punto de vista laboral, Sabadell garantiza que no habrá traslado de empleados. Pero es cierto que el movimiento de lo que sí se vea afectado puede producirse en cuestión de horas, después de 135 años de residencia en Cataluña.

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