Los alojamientos ilegales se disparan hasta las 170.000 plazas en la Comunitat

Turistas ante el centro de información del Ayuntamiento de Valencia.
Turistas ante el centro de información del Ayuntamiento de Valencia. / Manuel Molines

La oferta clandestina se incrementa un 74,8% frente al alza del 1,6% en los establecimientos que sí están regulados

Á. MOHORTE VALENCIA.

La oferta de alojamientos ilegales ha desbordado a la Comunitat. Esta es la conclusión que saca el sector hotelero tras hacer balance del que debía haber sido un año de bienes. A pesar de que la cifra de turistas ha crecido más de un 15%, la ocupación hotelera ha quedado por debajo de lo esperado y el gasto realizado por los visitantes crece, pero sigue dejando a la valenciana a la cola del consumo per cápita entre los principales destinos.

La razón está muy clara para el presidente de la Confederación de Empresarios Turísticos de la Comunitat Valenciana (CET-CV), Luis Martí: «el crecimiento descontrolado e irregular del alquiler de viviendas turísticas ha tenido un devastador efecto negativo» para el sector hotelero y otro tipo de alojamientos legales. De hecho, Martí estima que la oferta de alojamientos ilegales se ha incrementado un 74,8% entre 2014 y 2016, hasta sumar 170.000 plazas en la Comunitat Valenciana y 1,7 millones en toda España.

Por contra, la planta hotelera experimentó un alza de apenas el 1,6% y un aumento del precios del 10%, tras lo que la campaña estival 2017 ha dejado la ocupación en julio y agosto en una media del 83% (frente al 85% que se preveía) en la Comunitat. Además, el gasto del turista internacional ha subido un 23% en julio respecto al año anterior pero Martí destacó que se ha debido más al incremento de turistas que al volumen del gasto medio.

Ante esto, el sector pide mano dura a la Administración. «Hay que actuar más», clamó Martí. El empresario considera que hay conciencia pero «las actuaciones son tímidas. Se debe ir del dicho al hecho». Aunque aseguró que la Administración autonómica y local valenciana están «concienciadas», lamentó que la central «mire a otro lado». De hecho, recomienda que, para regular la oferta ilegal, hay que «modificar leyes estatales, aplicar impuestos y llevar a cabo más inspecciones desde la Agencia Tributaria».

Demasiado 'low cost'

Por su parte, el vicepresidente de CET-CV y presidente de Confederación Empresarial de Hostelería y Turismo de la Comunitat Valenciana y de la Federación Empresarial de Hostelería de Valencia, Manuel Espinar, expuso que el INE indica que la Comunitat se sitúa a la cola del gasto, con una media por turista al día de 95 euros frente a los 158 de Cataluña, los 157 de Baleares, los 148 de Canarias y los 119 de Andalucía.

«La rentabilidad no es igual al aumento de turistas», advirtió Espinar, teniendo en cuenta la subida de costes de materias primas y de suministro. Tanto es así que un 53% de los empresarios del sector hostelero cree que la campaña de verano fue igual o peor que la de 2016, frente a un 38,6% que dice que ha mejorado resultados. Asimismo, un 75% piensa que ha sido igual o peor de lo esperado.

Los responsables de la patronal del sector explicaron que la demanda española sigue representando más del 40% de las ventas de la Comunitat aunque advirtieron que se ha estancado este verano, lo cual ha provocado que los incrementos de turistas se produzcan más entre los procedentes del extranjero que del resto de España.

Con estos mimbres, el sector cierra filas en contra de la aplicación ahora en la Comunitat de la tasa turística que sí aplican otros destinos. «En la situación actual, no se puede soportar otra figura impositiva más», según Martí. De hecho, comparando autonomías, recordó que en Cataluña o Baleares (que sí aplican esta herramienta fiscal) el precio medio y la rentabilidad no es igual. «Es un impuesto que puede ser bueno en un determinado contexto. Pero no es el que se da ahora».

De puertas para adentro, también se aplicó autocrítica al hacer balance del año al denunciar que la oferta es excesivamente generalista y que se debe incrementar la diversificación del sector para conseguir la desestacionalización de la demanda. Así, proponen echar mano de recursos como el turismo cultural o el gastronómico, además de referencias como la Ruta de la Seda, del Santo Grial o de los Borgia.

Además, Martí insistió en que «la turismofobia no existe en Valencia ni en la Comunitat». Y que no se debe confundir con problemas puntuales en barrios como El Carmen o El Cabañal en los que hay que regular.

Fotos

Vídeos