Alicante, a por el poder financiero perdido

El edifico de la CAM en la avenida de Óscar Esplá de Alicante. / carlos rodriguez
El edifico de la CAM en la avenida de Óscar Esplá de Alicante. / carlos rodriguez

El edificio de la avenida Óscar Esplá volverá a ser cuartel general de una entidad, tras seis años relegado a mera delegación territorial La absorción de la CAM elevó un 75% los activos del Sabadell

Á. M. / R.E. VALENCIA.

El edificio que ocupó la sede de la antigua CAM en la avenida Óscar Esplá de Alicante recuperará parte de su esplendor. Este inmueble, en el que buena parte de los inquilino de la planta noble están pasando por los banquillos tras el derrumbe de la entidad, será ahora la base de operaciones institucional de que lo compró por sólo un euro, el banco de Sabadell.

La relación que el banco que preside Josep Oliu tenía entonces con la Comunitat era muy reducida, pero de la noche a la mañana asumió una fuerza inédita hasta en su propio territorio de origen, Cataluña. Cuando el 8 de diciembre de 2011, el Banco de España adjudicó la CAM a Sabadell a un precio simbólico, la entidad entonces catalana aumentó su volumen de activos un 75%, pasando de unos 95.000 a 167.000 millones de euros en aquellas fechas.

Después de que el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) la saneara con ampliaciones de capital por valor de 5.249 millones de euros, este organismo se comprometió también a soportar el 80% de las pérdidas que surgieran de los activos más problemáticos de la CAM mediante la creación de un Esquema de Protección de Activos (EPA).

También el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) garantizó el acceso a la financiación de la CAM. Esa operación supuso la desaparición de la caja como entidad financiera independiente hasta su desaparición definitiva un año más tarde y significó para el Sabadell casi doblar su volumen de activos, pasando de unos 95.000 a 167.000 millones de euros en aquellas fechas.

Con las últimas cuentas auditadas, esta operación de salvamento de la que fuera «la caja alicantina» se ha saldado con un coste para las arcas públicas que se sitúa por ahora en 11.064 millones. 11.095 millones salieron del Fondo de Garantía de Depósitos, mientras que el FROB pudo ingresar 31 millones por líneas de crédito de 4.443 millones concedidas y finalmente recuperadas además con intereses.

El inicio del fin

Pero a este resultado se llegó tras un largo camino que empezó en 2009, cuando la caja comenzó a presentar importantes deterioros en sus balances, una situación que sus responsables negaban por activa y por pasiva. El exconseller de Economía, Gerardo Camps, intentó entonces impulsar la fusión de las dos grandes cajas valencianas, Bancaja y la CAM, por última vez.

El acuerdo no fue posible como ocurrió en anteriores ocasiones, y entonces cada caja empezó a seguir su camino por libre en busca de socios, pues el Gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ya presionaba para que se acelerara el proceso de fusiones. Durante el mes de mayo de 2010, la CAM se aproximó a Cajamurcia para impulsar la fusión, e incluso con el BBK, pero finalmente se decantó por formar el Sistema de Protección Institucional (SIP), con Cajastur, Caja Cantabria y Caja Extremadura. El futuro de la entidad alicantina parecía haberse despejado ya que en diciembre de ese año, las entidades que participaban en el SIP decidieron mutualizar sus beneficios en el Banco Base. Sin embargo, los directivos de Cajastur, conforme avanzaba el proceso de fusión observaron que los balances de la CAM no se ajustaban a la realidad, motivo por el que pidieron que perdiera peso en el Banco Base.

Mientras se acentuaban las diferencias entre ambas cajas, el director general de la CAM, Roberto López Abad, dejaba su puesto en manos de María Dolores Amorós y en marzo de 2011, los socios del Banco Base rompían con la entidad alicantina. A partir del fracaso del SIP, la CAM buscó a contra rreloj fondos privados para evitar la intervención del Banco de España.

El 22 de julio el Banco de España intervenía la CAM, le inyectaba 2.800 millones de euros del FROB para asegurar su liquidez y destituía a todo su consejo de administración. La decisión del Banco de España suponía la nacionalización de la CAM para ofrecerla al mejor postor. A esas alturas, el Banco Sabadell, la compra ya había ganado una importante fortaleza. De ser un banco modesto que se compara en tamaño con el Banco Popular, entonces un ejemplo de salud financiera y estabilidad.

Desde 1996, y más intensamente desde 2002, el Banco Sabadell ejecutó numerosas operaciones de fusión, adquisición y compra de participaciones en otros bancos españoles y extranjeros, hasta absorber a 15 entidades. Entre las principales operaciones destacan las adquisiciones del Banco Atlántico y el Banco Herrero, en 2003 y 2006, respectivamente, así como la reciente fusión con el Banco Guipuzcoano, un año antes de la incorporación de la CAM. En el extranjero, el Banco Sabadell se ha expandido por México, República Dominicana y Florida (EE UU) adquiriendo entidades financieras locales.

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