Las Provincias

El cooperativismo agrario ha seguido al alza durante la crisis

Un estudio de la Cátedra Cajamar de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), realizado sobre la evolución de las cuentas de un millar de empresas cooperativas agrarias, destaca el aumento de la rentabilidad de este sector. La facturación creció un 19 % entre 2011 y 2013, el margen de negocio se duplicó y la carga financiera no superó el 1 % .

El objetivo de este trabajo ha sido aportar luz sobre la situación actual de las cooperativas agroalimentarias españolas desde el punto de vista empresarial (crecimiento y rentabilidad) y financiero (liquidez y nivel de endeudamiento). Temáticas sobre las que, lógicamente, resulta imprescindible conocer su evolución para establecer estrategias de competitividad y desarrollo empresarial, según han destacado los autores del estudio, que además han señalado que apenas hay disponible información actualizada.

Para ello, se ha tratado estadísticamente una muestra de 981 cooperativas y sociedades agrarias de transformación (SATs) de toda España, considerando factores de caracterización tales como el tamaño, la antigüedad, el subsector de actividad y la tipología. El análisis de los datos confirma el buen comportamiento y la evolución favorable, en términos generales, de todos los indicadores económicos del sector cooperativo en los años más difíciles de la crisis, y proporciona a los responsables y gerentes de las empresas asociativas pautas estandarizadas para conocer sus fortalezas y debilidades, y así poder corregir sus posibles desequilibrios internos, añaden los investigadores de la UPCT.

En España desarrolla su actividad el 17 % de las cooperativas agroalimentarias de la UE, más de 3.800, que agrupan a 1.200.000 socios, generan 96.000 empleos directos y facturan más de 26.000 millones al año, lo que supone el 60 % de la producción final agraria.

«El dinamismo del sector cooperativo -resaltan los autores del trabajo- lo convierte en un auténtico motor de nuestra realidad productiva y una de las herramientas fundamentales para consolidar la competitividad internacional de nuestro sector agroalimentario». Durante el período analizado, el número de cooperativas registró un descenso del 2,6 %, lo que confirma que el proceso de concentración en el sector sigue en marcha.