Los agricultores valencianos se lanzan a la conquista del mercado chino a costa de EE UU

Un grupo de exportadores de Castellón envía 2.600 toneladas de clemenules. / Pau Bellido
Un grupo de exportadores de Castellón envía 2.600 toneladas de clemenules. / Pau Bellido

La guerra comercial entre ambas superpotencias abre camino a productos de la Comunitat como el vino, el aceite, la almendra y el porcino

ELISABETH RODRÍGUEZ VALENCIA.

La guerra comercial desatada entre Estados Unidos y China no es ajena para nadie. En ella, son muchos los que observan con atención las amenazas y oportunidades que se derivan de esta escalada de tensión geopolítica. Ante las amenazas de la Casa Blanca de tasar los productos tecnológicos chinos, el país asiático ha anunciado una subida del 25% a los aranceles de más de cien productos exportados por el gigante norteamericano, entre los que se encuentran el vino, el aceite y las naranjas, tres productos con los que los agricultores valencianos compiten con fuerza en la república popular y con los que pueden arrebatar cuota de mercado a los productores yanquis.

«Esta guerra comercial en la que se están enfrascando EE UU y China puede tener consecuencias beneficiosas para la agricultura valenciana. Indudablemente, si se cierra el flujo a la entrada de productos estadounidenses, nosotros tendremos la oportunidad de crecer en un mercado donde el poder adquisitivo de la población ha subido en los últimos años. Es una oportunidad evidente para los productores valencianos, que pueden verse favorecidos», explican desde la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA) a este periódico.

En concreto, la carne y despojos de porcino, el vino, el aceite y la almendra son los productos que más potencial y recorrido comercial tienen en la república asiática, según indica AVA basada en los datos derivados de la administración de aduanas chinas.

Las exportaciones de frutas al gigante asiático desde la Comunitat se dispararon un 29% en 2017

En la misma línea se pronuncia el dirigente de La Unió de Llauradors, Ramón Mampel, quien también ve con buenos ojos al mercado chino sobre todo ahora que la Unión Europea ha aprobado algunos acuerdos discriminatorios para los productos del Mediterráneo, como el que favorece a las naranjas de Sudáfrica. «China es un mercado apetecible, donde además cada vez hay más demanda de vino y aceite. Ahí tenemos potencial, aunque los costes puedan ser más elevados que exportar a otros más cercanos», valora Mampel.

Mientras, Cámara Valencia llama a los empresarios valencianos a seguir con sus planes de negocio en ambos países. «No hay que dejarse llevar por ese tipo de situaciones: hay que seguir estando en ambos mercados, no hay que dejar EE UU y hay que entrar más aún en China», declara Vicente Mompó, director del Departamento Internacional en Cámara.

Las expectativas, en cifras

Cabe recordar que la Generalitat ha realizado una misión comercial en China y Japón junto a varios empresarios. «Hay que estar atentos, ya hay unos contactos hechos. Además, otro factor importante es que se está negociando la entrada de nuevos productos a China, como el kaki. Ahora, con esta situación de cierre a EE UU, China estará más receptiva por necesidad a nuestros productos, por lo que las negociaciones se podrán agilizar», cuentan desde la asociación valenciana.

Las perspectivas del Fondo Monetario Internacional para la República Popular de China apuntan un potencial de crecimiento situando en torno al 6,4%. Además, según The Economist, en 2030, se calcula que unos 480 millones de personas -un 35% de la población de China- formarán parte de la clase media.

Cámara Valencia anima a los empresarios a mantener sus planes de negocio pese a la guerra comercial

Por lo que respecta a las relaciones con el país asiático, en 2017 se registraron exportaciones valencianas por valor de 531 millones de euros, un 8,75% más que en 2016. En concreto, un total de 2.498 empresas de la región venden productos al país comunista.

La venta de frutas, por su parte, experimentó un tirón del 29,32% al alcanzar los 14,8 millones de euros. Mientras que el producto más vendido en China fueron las materias colorantes, con un volumen de 60,3 millones de euros.

Según Cámara Valencia, los sectores con mayor potencial son: agroalimentario, con especial relevancia del vino; sector moda de calidad y joyería; equipamiento médico y de precisión; cosméticos y perfumería; aparatos de telefonía, micrófonos; y hábitat.

La automoción se aferra a Europa ante la inseguridad estadounidense

El automóvil prefiere aferrarse a los mercados tradicionales.
El automóvil prefiere aferrarse a los mercados tradicionales.

Mientras que sectores como el agroalimentario miran con ambición las posibilidades en el mercado chino, otros como el automóvil prefieren aferrarse a los mercados tradicionales como, en su caso, el europeo.

«Estamos centrados en el mercado europeo, donde ahora mismo estamos viviendo un momento positivo, ya que hay estabilidad y crecimiento», afirma Francisco Segura, portavoz del clúster valenciano de automoción, AVIA. El empresario considera que por lo pronto el sector valenciano no se ve afectado de manera directa por la guerra comercial emprendida entre EE UU y China, pero sí sostiene que la «incertidumbre generada por Trump condiciona decisiones empresariales y limita el crecimiento». De hecho, Segura sostiene que las multinacionales «están atentas a posibles variaciones de los precios» como consecuencia de esta escalada de tensión a nivel geopolítico.

Aunque ahora la batalla se esté librando entre EE UU y China, la Unión Europea también ha sido objeto de amenazas proteccionistas. El pasado mes de marzo saltaron todas las alarmas entre el empresariado valenciano, especialmente en la automoción, desde el anuncio de aranceles al aluminio y el acero por parte del gigante norteamericano. Tras aquella ofensiva, la producción de la Ford Transit Connect se situó en el ojo del huracán por las 30.000 unidades que se fabrican en la factoría de Almussafes para enviarlas a EE UU.

En concreto, las ventas de automóviles al país yanqui rondaron los 500 millones de euros en 2017. «Esperamos que se solucione y que finalmente no se vean afectadas, y más siendo Ford una empresa americana», apuntó el presidente de Cámara Valencia, José Vicente Morata.

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