Los agricultores piden que la UE haga frente a la Xylella como hizo con las vacas locas

Hojas cloróticas de almendro en el campo de Guadalest confirmado de Xylella. Los síntomas alertaron al dueño.
Hojas cloróticas de almendro en el campo de Guadalest confirmado de Xylella. Los síntomas alertaron al dueño. / unió de llauradors

La Unió de Llauradors reclama presupuestos suficientes para erradicar la dolencia e indemnizar a los afectados

V. LLADRÓ VALENCIA.

La Unió de Llauradors ha pedido que Bruselas afronte el problema de la Xylella fastidiosa como hizo en su momento con el de las vacas locas u otras crisis agrarias similares, esto es, con estrategias a nivel europeo, disponibilidad de presupuestos suficientes y pago de indemnizaciones justas a los agricultores y otros propietarios de árboles y plantas que resulten afectados.

Los responsables de La Unió mantuvieron ayer una reunión en Valencia con directivos de la Unión de Uniones, a nivel de toda España, con objeto de estudiar la situación generada tras detectarse el primer brote de Xylella en la Comunitat Valenciana y en la Península Ibérica y valorar la posible evolución del problema a partir de ahora.

Como es sabido, la semana pasada anunció la Conselleria de Agricultura que se había confirmado totalmente la presencia de la bacteria de la Xylella en un campo de almendros de Guadalest, en la comarca alicantina de La Marina, lo que planteó cierta sorpresa inicial, ya que, pese a saberse que esta dolencia puede hospedarse en más de trescientas especies vegetales diferentes, de interés comestible y ornamental, el olivo era hasta ahora el árbol más proclive a verse infectado, como ha venido ocurriendo en Italia y en Baleares. Sin embargo, el brote detectado y confirmado en Guadalest se ha presentado en almendros. Ahora falta determinar la subespecie concreta de la bacteria para evaluar posibilidades sobre su origen y la supuesta evolución.

Si bien la consellera de Agricultura, Elena Cebrián, aseguró que hay dinero suficiente para afontar los planes previstos de erradicación, y en iguales términos se pronunció , días después, en Valencia, la ministra Isabel García Tejerina, los agricultores temen que, llegado el caso, no haya suficiente implicación política y presupuestaria por parte del Estado o desde la UE. Por ello reclaman «una dotación económica adecuada que facilite la denuncia por parte de los productores» que detecten el mal, y por tanto «quede garantizada una indemnización justa a los afectados».

La Unió viene desplegando una campaña de información entre los agricultores «para que conozcan los graves riesgos que corren sus explotaciones y los síntomas de la enfermedad», de forma que puedan detectar cualquier anomalía que vean en sus árboles y la comuniquen a los servicios de la conselleria.

En los casos en que se confirmara la dolencia se actuaría como en Guadalest: arranque y eliminación del campo afectado, así como de los árboles y plantas potencialmente hospedantes de la bacteria en 100 metros alrededor, e inmovilización del material vegetal en otro círculo de 10 kilómetros, donde además se intensifican los contoles y análisis para poder comprobar si se hubiera extendido ya la Xylella.

Llevar a cabo estas operaciones implica un alto coste, sobre todo para indemnizar a los dueños de árboles que haya que eliminar, y los agricultores quieren que se concrete al menos que hay voluntad política de afrontar el asunto al máximo nivel, no sólo en España, sino en toda la Unión Europea, porque la gravedad del problema requiere la decidida participación de las máximas instancias europeas, como ocurrió con las vacas locas y otros casos similares.

El razonamiento no se basa sólo en principios de solidaridad intereuropea, sino en la amenaza cierta que implica a muchos países europeos y puede dejar seriamente heridas muchas producciones del continente, no sólo el olivar, almendros, vid o frutales de los países mediteráneos.

La Unió viene pidiendo al Ministerio de Agricultura desde marzo pasado información sobre los recursos económicos disponibles contra la Xylella y principales vías de actuación, ya que en Baleares se ha optado por aplicar la estrategia de contención (sólo se arrancan ejemplares enfermos, no los de una zona de seguridad alrededor). En la Comunitat Valenciana se ha optado por la contundente erradicación, mucho más costosa, pero el ministerio «sigue sin contestarnos» sobre la importante cuestión del dinero.

Otro aspecto que permanece oscuro es el del origen de la bacteria, por lo que La Unió de Llauradors solicita «que se investigue cómo ha entrado y se depuren responsabilidades». Lo que también podría relacionarse con las relajadas medidas de control sobre importaciones de material vegetal en los puertos del norte de la Unión Europea.

Fotos

Vídeos