Los agricultores perdieron 450 millones el año pasado por la sequía y las inclemencias meteorológicas

La organización urge a frenar el abandono de tierras «con incentivos, ilusión, proyectos y consenso, no con amenazas y coacciones»

I. H. VALENCIA.

La sequía volvió a ser, por quinto año consecutivo, uno de los lastres del ejercicio agrario en 2017, con unas pérdidas superiores a los 300 millones de euros, a los que se suman daños por importe de 150 millones por las inclemencias meteorológicas. Según AVA, los episodios de viento, lluvias persistentes, pedrisco y heladas hicieron de 2017 uno de los peores años de la historia de Agroseguro como consecuencia de la alta siniestralidad.

«Es la primera vez en muchos años que los agricultores han estado regando los doce meses», subrayó Aguado, quien señala la escasez hídrica como la gran asignatura pendiente y reclama un pacto para distribuir los recursos en toda España.

«Si no hay agua, no habrá cosechas ni agricultores», advirtió el presidente de AVA, que vincula este problema con la despoblación en el interior, donde «el campo no garantiza la calidad de vida» y quienes se refugiaron en él a raíz de la crisis están regresando a la ciudad.

Aguado situó a la Comunitat Valenciana como «el farol rojo de Europa y España, la comunidad líder en abandono de tierras» con 163.478 hectáreas inactivas y una pérdida de 582 hectáreas en 2017, mientras la mayoría recuperaba superficie.

Ante ese «preocupante punto de no retorno», exigió al Consell un pacto agrario y «un proyecto de reforma de estructuras y modernización, pendiente ya demasiado tiempo pese a estar en los programas de los partidos que gobiernan».

Con una edad media superior a los 60 años y amenazas como una Xylella que «ha venido para quedarse», los agricultores urgen a «recuperar el campo con ilusión, proyectos y consenso» y a «incentivarlo», no a limitarlo «con leyes que son todo amenazas y coacciones».

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