Pavasal, el paso del asfalto a la gran obra pública

Pavasal, el paso del asfalto  a la gran obra pública

Pavasal ha sabido sobrevivir a la crisis y perpetuar la dinastía empresarial de la familia Quesada desde finales del siglo XIX

valencia. Pocas de las grandes compañía valencianas de la construcción y la obra pública han vivido la bonanza y superado la crisis para contarlo. Una de ellas es la empresa de la familia Quesada, Pavasal, fundada en 1943, pero que es heredera de una tradición familiar que viene de finales del siglo XIX.

El origen de la estirpe viene marcado por la personalidad de Joaquina Pérez Edo que, a caballo entre dos siglo, asumió el control de los negocios al fallecer su padre. La herencia incluían una naviera que trasladada pasajeros y mercancías a Barcelona y Sudamérica, además de almacenes de carbón, productos para la agricultura y, lo que sería clave en el futuro, una destilería de alquitrán de hulla para generar materias primas para la industria química, situada en el número 139 de la avenida del Puerto de Valencia.

Su marido, Luis de Quesada, era el abogado de la empresa, pero será el hijo de ambos, José Luis de Quesada, quien dé el gran paso hacia la futura Pavasal. Nacido en 1914, accede a una formación inusual en la época, no sólo por los estudios, sino por sus habituales viajes a Francia durante las vacaciones y en los que conoce cómo en el país vecino utilizan el residuo del alquitrán para algo entonces novedoso: reemplazar la tierra de las carreteras o los adoquines de la ciudades. Había nacido el asfalto y el joven empresario entendió que ahí había negocio.

La Guerra Civil, la Segunda Guerra Mundial y la posterior autarquía a la que se ve condenada España, complica la provisión de alquitrán. Sin embargo, el Estado decide embarcarse en un proceso de impulso de las grandes obras públicas, a imitación de lo hecho en EE UU y Europa tras la crisis de 1929. Es entonces cuando José Luis de Quesada funda la sociedad Pavimentos de Asfalto y Alquitrán J. L. de Quesada SL, que hasta 1996 no se denominará oficialmente Pavasal.

Lo que en principio era poco más que proveer de material para cubrir los baches que encontraban los peones camineros, empezó a tomar altura con el fin de bloqueo internacional y los Planes de Estabilización de los años 50. Junto a Quesada, resulta fundamental el papel de su mujer, Rosario Ibáñez, que, en contra de los habitual para la época, contaba con estudios universitarios de Ciencias Químicas.

Quizás este ambiente con inclinaciones cosmopolitas explica que sus seis hijos tuviera diversas inquietudes, haciendo que el tercero de ellos, Alfredo, haya hecho crecer la empresa desde la gestión, mientras que el menor, Javier, optara por la Universidad y llegara estudiara en al Universidad de Harvard, sea catedrático de Análisis Económico en la Universitat de València y presidente de los Premios Rey Jaime I.

La compañía iba ganando fuerza y pronto llegó a completar la oferta del grupo empresarial, dedicado ahora a la edificación pública, privada e industrial, así como a la gestión de servicios básicos como el ciclo integral del agua y el transporte urbano. Aunque al convertirse en sociedad anónima una década después de su fundación ya entra en el sector de la construcción de infraestructuras civiles, será a finales de los años 60, cuando se consolide como referente en la construcción de todo tipo de vías, especialmente en su ámbito geográfico de actuación: la Comunitat Valenciana y las provincias vecinas.

En los años 70, la empresa empieza a participar en licitaciones de obras hidráulicas, grandes construcciones y conservación de carreteras. Al tiempo que va cambiando el país, también Pavasal diversifica su actuación y en los años 80 participa en la construcción y mantenimiento de infraestructuras públicas y privadas, un objeto social que ha mantenido hasta la actualidad.

A día de hoy, la tercera generación de la familia está dispuesta a tomar el relevo con Alfredo y Mónica Quesada, mientras que el holding Pavasal cerró 2015 con un incremento del negocio del 13%. Así, la Compañía Administradora de Recursos y Obligaciones (Caro), la firma que consolida las cuentas de Pavasal, otras de sus constructoras como Edifesa o Elit, o el resto de empresas del grupo, registró unos ingresos de 142,57 millones en 2015, con un beneficio consolidado de 8,05 millones, un 64% mejor que un año antes, pese al descenso de las licitaciones.

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