María José Soriano Manzanet, prudencia y eficacia en Porcelanosa

:: J.J. MOnzó/
:: J.J. MOnzó

La consejera delegada de Porcelanosa, asumió su cargo tras el fallecimiento de su padre en 2000 y ha sabido hacer equipo profesional con su marido, Silvestre Segarra

Á. M.

valencia. Porcelanosa era una modesta empresa con tanto futuro como incertidumbres cuando María José Soriano pasó sus vacaciones de verano trabajando en la fábrica que su padre, José Soriano, había fundado cuatro años antes. La hoy consejera delegada apenas tenía trece años, pero su padre no quería que su hija fuera una típica "hija del dueño".

El Lloro, que así se le llamaban en Vila-real a su padre, había sido directivo en distintas empresas cerámicas, pero sus ideas empresariales estaban demasiado por delante de la mentalidad de sus jefes. Aunque aquella generación había visto claro que, tras la gran helada de los años 50 que había arrasado con la producción de cítricos, se podía aprovechar las redes logísticas para exportar azulejo en vez de naranjas, lo cierto es que pasar de competir por precio para hacerlo por marca y eficiencia en la producción parecía demasiado arriesgado.

José Soriano quería que su hija supiera a qué se dedicaba su padre, que conociera a los trabajadores y su esfuerzo, que entendiera que la empresa era mucho más que el lugar de donde salía el dinero para pagarle los estudios y llevar una vida alejada de los problemas económicos. Sin embargo, también puedo ser testigo de cómo su padre y los hermanos Héctor y Manuel Colonques estaban poniendo en pie una compañía que es ejemplo en las escuelas de negocio de medio mundo y se sitúa entre las marcas más conocidas del mundo.

Licenciada en Derecho por la Universidad de Navarra, en 1987 volvió una vez más a la empresa, pero ya para quedarse. A partir de ese momento, comenzó a pasar por los distintos departamentos con el objetivo de tener una visión global de una firma que ya había adquirido la condición de compañía mundial. Ha estado en el área jurídica, de formación y recursos humanos, expansión internacional y en el control de las filiales.

Sin embargo, la vida le obligó a dar un doloroso paso adelante en 2000. A los 69 años, su padre fallecía en un accidente de coche y ella pasaba a ser la cabeza de familia y de Sorman, accionista mayoritario del grupo Porcelanosa. Sin embargo, ella no estaba sola, además de su hermana menor, Sonia, contaba con su marido, Silvestre Segarra, con el que la complicidad personal se ha unido a la complementariedad profesional.

Segarra, heredero de la estirpe empresarial que puso en marcha la conocida empresa de calzado, es actualmente el director general de Porcelanosa y vicepresidente ejecutivo de la compañía. Su entrada en los negocios de la familia Soriano se produjo después de la boda, pero no en el ámbito de la cerámica.

José Soriano le encargó la gestión de sus negocios agrarios en 1988 y no sería hasta 1993 que empezara a acercarse al núcleo duro, aunque fue como responsable de Systempool, la filial de bañeras y sistemas de hidromasaje que se puso en marcha para diversificar la actividad. Tras el fallecimiento del fundador, Segarra entra en la dirección general de Porcelanosa, orientado hacia el crecimiento en los mercados exteriores, y en ordenar la herencia societaria que dejaba su suegro.

Actualmente, Soriano es consejera delegada de la compañía, mientras que Manuel y Héctor Colonque ocupan la presidencia de Porcelanosa SA y Porcelanosa Grupo. Ella se ha dedicado especialmente a la organización y administración de la empresa, además de los aspectos legales de la matriz y sus filiales.

La empresa cerró 2016 con un crecimiento del 7%, hasta los 845 millones de facturación, aunque subió hasta los 1.130 millones si se tiene en cuenta las ventas entre empresas del grupo. Como señaló la consejera delegada de la firma, el negocio español «ha vuelto a aparecer» después de la parálisis con la crisis y en 2016 ha crecido un 20%, volviendo a ser una quinta parte de la facturación del grupo.

Este año 2017 ha empezado de forma «espectacular», en palabras de Soriano, tras aumentar la compañía sus ventas en el mes de enero un 16%, aunque su previsión es que el año se cierre con un aumento del 5%.

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