Las Provincias

Los estibadores suspenden la huelga después de que Fomento aplace la reforma del sector

El líder de Coordinadora, Antolín Goya, y el resto de representantes sindicales tras la última reunión en el Ministerio de Fomento. :: efe
El líder de Coordinadora, Antolín Goya, y el resto de representantes sindicales tras la última reunión en el Ministerio de Fomento. :: efe
  • El ministerio no llevará el decreto que democratiza la actividad al próximo Consejo de Ministros y retomará el diálogo con patronal y sindicatos

El sector de la estiba se mueve entre la satisfacción sindical y el alivio patronal. Los representantes del colectivo, encabezados por el mayoritario Coordinadora, presumen de haber vencido al Ministerio de Fomento en su voluntad de cumplir las exigencia de la Unión Europea a través de un decreto ley que debía presentarse en el próximo Consejo de Ministros.

A primera hora de la tarde de ayer, el departamento de Íñigo de la Serna dio su brazo a torcer y aceptó aplazar la reforma de la estiba hasta el próximo 24 de febrero, a cambio de que se desconvocara la huelga del sector prevista para los días 20, 22 y 24 de este mes. Pocas horas más tarde, la patronal del sector, agrupaba en la Asociación Nacional de Empresas Estibadoras y Consignatarias de Buques (Anesco) aceptaba la propuesta que, a ultima hora, era aceptada por los responsables de Coordinadora, CCOO, UGT y CIG tras una reunión conjunta.

Los principales puntos de fricción que se deberán resolver son los que se refieren a la garantía de los puestos de trabajo o subrogación, para evitar que se complete un despido colectivo de la actual plantilla en los tres años de transición hasta liberalizar la actividad; la definición de los requisitos para ser considerado estibador; y la perpetuación del actual modo de organización del trabajo en los puertos.

El ministerio plantea dejar fuera estos tres aspectos, ya que no tienen cabida en el decreto ley porque la sentencia del Tribunal de Justicia Europeo de Luxemburgo no lo permite, pero se pueden solucionar entre patronal y sindicatos a través de la negociación colectiva. En ese marco, la patronal ha pedido que el ministerio ejerza de mediador en esas conversaciones, algo que desde Fomento se ha aceptado, pero que está pendiente de ratificación por parte de los sindicatos.

Estos últimos han expresado en un comunicado que «la intervención de Albert Rivera, de Ciudadanos, en este proceso ha sido decisiva, y viene a rematar las gestiones y manifestaciones vertidas a la opinión pública por distintos representantes del PSOE». Igualmente, sitúan de su parte a Podemos, PNV, CiU, Esquerra Republicana, Coalición Canaria, Nueva Canarias, Marea y Compromís, lo que haría imposible que el Ejecutivo sacara adelante el decreto en el Parlamento.

El principal temor de las empresas era que las jornadas de huelga se vieran acompañadas de otras acciones ilegales, como la llamada marcha lenta o descarga a un ritmo más lento de lo habitual, entre otras acciones al margen de la ley. Además, se cuestionaba que se pudiera cumplir con la exigencia de servicios mínimos que proponía Fomento y que eran del cien por cien en el caso de las operaciones que afectaban a mercancías perecederas o peligrosas o a los suministros esenciales a las islas, Ceuta y Melilla. El resto de servicios tendría el 50%.

En el sector del transporte de mercancías por carretera, Fenadismer calculó que los paros podrían suponer un coste de unos 350 euros al día por cada camión, lo que suma un impacto diario de dos millones de euros, al afectar a un parque de 5.000 a 6.000 vehículos. Según Fenadismer, la repercusión sería «inmediata» para el transporte por carretera en general ya que los puertos «no son más que lugares de tránsito».

La Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) advirtió también de un «importante problema judicial» como consecuencia de las posibles reclamaciones por daños y perjuicios, tanto de las empresas de transporte como de sus clientes. Además, algunas fábricas «podrían llegar a detener» la producción por la falta de alguna materia prima.

Los distribuidores de alimentos frescos, sin embargo, creen que la huelga tendría un impacto limitado y que no hay riesgo de desabastecimiento, salvo de pescado congelado y fruta de otras latitudes. Sobre la producción española, el problema sería limitado, ya que más del 95 % del producto vendido al exterior se transporta por carretera. Por el contrario, algunas empresas químicas habían iniciado contactos con los puertos de Marsella (Francia), Génova (Italia) y algunos de Portugal para dar salida a sus productos en puertos críticos, entre los que está el de Valencia