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Javier García, en las instalaciones de Fevama. :: damián torres
Javier García, en las instalaciones de Fevama. :: damián torres

Javier García, Presidente de la Federación Empresarial de la Madera y el Mueble de la Comunitat (Fevama): «El Consell tiene que priorizar los apoyos a la industria y a las pymes, no generalizar»

  • Los empresarios exigen a la administración que escuche a los sectores, analice la aportación social y respalde más a quienes crean empleo

Javier García, director general de Micuna, asumió la presidencia de la Federación Empresarial de la Madera y Mueble de la Comunitat (Fevama) a finales de 2016, con 43 años y el reto de modernizar el sector y volver a ponerlo de moda, con tecnología, innovación, calidad, marca e internacionalización. «El modelo de empresa de buscar volumen es ya parte del pasado», zanja.

¿Cómo sale el sector de la madera y el mueble de la crisis?

Hemos tocado fondo y, después de ocho años de caminar por el desierto, con una reducción en facturación superior al 60%, en empleo cercana al 50% y en número de empresas algo menor, estamos creciendo. La realidad es que la reducción ha sido tal que a peor ya no se puede ir.

¿Se puede hablar ya de una recuperación de las ventas?

Las ventas se van recuperando pero muy lentamente, de forma suave, el crecimiento de la facturación no llega ni a la mitad de antes de la crisis. Estamos en niveles de hace más de veinte años, de la época de nuestros abuelos, el mueble español cerró 2015 con 3.991 millones de facturación frente a los 4.742 de 1994.

¿El crecimiento se está dando también en el mercado nacional?

En general, 2016 ha ido muy bien, crecemos cerca del 8% pero ya no a los mismos ritmos. Se nota un enfriamiento por las circunstancias políticas y la incertidumbre internacional. El mercado nacional se va recuperando poco a poco, con un crecimiento del 4,5%, pero también porque había caído mucho.

¿Y cómo afrontan este año, con incertidumbres como el 'Brexit' o la llegada de Donald Trump?

Hemos pasado lo peor y hay que mirar al futuro con optimismo, con trabajo y ver 2017 como un año de oportunidad. Necesitamos que el mercado nacional no empeore y que los crecimientos importantes vengan de los mercados internacionales. Hace un año todo estaba mucho más claro, no se esperaba una situación del 'Brexit' tan complicada, ni el impacto de Estados Unidos. El proteccionismo genera muchas dudas y cualquier proyecto de inversión para montar una filial queda paralizado a la espera de ver qué pasa.

¿Las empresas que han sobrevivido son muy diferentes a las que se oponían a la llegada de Ikea?

Totalmente. El modelo de futuro es una empresa que apuesta por la innovación y la calidad, esas situaciones están totalmente pasadas. No conozco a nadie que esté en ese modelo de buscar volumen. El mueble ya no es sólo madera, es un elemento de innovación y requiere perfiles con cualificaciones muy diferentes, en temas de ingeniería o técnicos, para adaptarse rápidamente.

¿Son habituales ya esos perfiles? ¿Ve factible que regresen los trabajadores que salieron del sector?

El proceso de renovación es costoso pero se está dando con las incorporaciones de alto valor. Es complicado porque salió mucha mano de obra de fabricación, de la época donde se hacía volumen, y la reconversión de los trabajadores de ese perfil es complicada. Es un problema que se da en todos los sectores.

Ahí entra en juego la administración, que cita entre sus prioridades la formación y la empleabilidad de esas personas, ¿cómo es la relación, trabajan ya en este tema?

Las relaciones son excelentes, lo eran con el Gobierno anterior y con este, también. Desde luego la administración tiene mucho que decir, no podemos decir que queremos un tipo de industria o que los trabajadores tengan un determinado perfil y esperar que nazcan como setas.

- ¿Qué necesita ahora el sector del mueble de la Generalitat?

Apoyo a la formación y políticas industriales efectivas, eficaces. Se está trabajando en las infraestructuras de los polígonos y es importante porque a veces es complicado hasta tener una línea wifi. Ahí queda todavía mucho por hacer. También debería analizar las empresas desde el punto de vista de la creación de empleo y la globalidad de los impuestos. No tiene nada que ver una empresa con 20 trabajadores, buenas instalaciones con pago del IBI, etcétera, que un señor que importa y exporta desde un despacho, aunque facturen lo mismo.

¿Cómo puede diferenciarlas la administración, qué debe hacer?

Lo primero que tiene que hacer es eso, diferenciar, tener clara la aportación social de las empresas para canalizar bien las posibilidades de ayuda. Por eso exigimos priorizar los apoyos al sector industrial y a la pequeña y mediana empresa-que representa el 92% del empleo del sector, el 85% en la Comunitat-, no generalizar. Debe ser capaz de potenciar a los sectores, no volver al café para todos y hablar en general de apoyar la internacionalización.

¿Qué medidas le reclaman, más allá de los grandes compromisos?

Escuchar las necesidades reales de las empresas para plantear líneas de trabajo, porque a veces da la sensación de que viene todo cocinado, y no complicar las cosas a nivel fiscal. También se habla mucho de la lucha contra la economía sumergida y se está haciendo mucho trabajo de despacho, no de control real. La economía sumergida no está en los papeles, hay que buscarla en la calle.

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