Las Provincias

La expansión de las cajas de ahorros no benefició al crecimiento económico

  • Un informe advierte que la expansión territorial no benefició a la competencia y bajó su productividad, lo que se pagó con la crisis

valencia. El incremento del número de sucursales de cajas de ahorro desde finales de los años noventa hasta 2008 no habría tenido efectos positivos en el crecimiento económico regional, según un estudio elaborado por cuatro profesores de las universidades de València y Jaume I de Castellón y el IVIE.

La investigación parte de la reducción o práctica desaparición de restricciones a las cajas de ahorros para abrir sucursales en otras regiones, una desregulación que se extendió por toda España a partir de esa fecha. El estudio remarca que en las zonas más desarrolladas tampoco se han constatado efectos positivos del mayor número de oficinas.

El aumento del número de sucursales, según los investigadores, «más que generar efectos positivos a través de una mayor competencia en el sector bancario, diversificar la inversión y reducir el riesgo o mayor movilidad de capitales, entre otros factores, habría contribuido a que la expansión económica tuviese bases más débiles en términos de productividad y peor asignación de recursos», según José Manuel Pastor, profesor titular de Análisis Económico de la Universitat de València, investigador del IVIE y uno de los autores del trabajo.

Las causas de esta debilidad están en la inversión para crear las nuevas sucursales en provincias diferentes a las de origen, con lo que se dio «una peor asignación de recursos, proyectos con riesgos mal evaluados por parte de cajas con menos información local y la necesidad de crecer rápidamente en nuevos mercados poco conocidos», según Pastor.

«Con la llegada del boom, las consecuencias fueron muy graves tanto para España y sus provincias como para las propias cajas», señaló. El trabajo destaca el «papel clave» que las cajas de ahorro tienen, y el que han jugado en la crisis de la economía española iniciada hace casi una década y cuyos efectos continúan siendo muy profundos. La presencia de cajas de ahorro durante esta fase, además, provocó una concentración de las mismas en las regiones más prósperas económicamente.