Las Provincias

El Consell rectifica su plan de retorno de envases por la presión de las empresas

La consellera Elena Cebrián, entre José Vicente González y Julià Álvaro, en la reunión de ayer sobre el plan de envases. :: jesús signes
La consellera Elena Cebrián, entre José Vicente González y Julià Álvaro, en la reunión de ayer sobre el plan de envases. :: jesús signes
  • La titular de Medio Ambiente desautoriza a su número dos y accede a consensuar con la patronal cómo mejorar el reciclaje

El discurso sobre la implantación en la Comunitat del sistema de devolución, depósito y retorno (SDDR) de envases de bebidas refrescantes, zumos, aguas y cervezas cambió ayer de tono: de la imposición al intento de conciliación. Hace poco más de un mes, el secretario autonómico y dirigente de Els Verds, Julià Álvaro, descartaba tajantemente crear la mesa de trabajo con todos los afectados que reclamaba la patronal Cierval, respaldada por cerca de medio centenar de organizaciones, con el argumento de que su medida estrella era irrenunciable. Ayer, no obstante, la consellera Elena Cebrián -de Compromís- corrigió a su número dos y, como ya hiciera al aceptar reunirse con los dirigentes empresariales, les tendió la mano oficialmente para «llegar a una solución de consenso, conjunta», sobre la mejor manera de mejorar la tasa de reciclaje.

De la inminente presentación del anteproyecto de ley tras realizar la consulta pública sobre el plan de envases en pleno descanso navideño, con vistas a implantar este sistema en 2018, se pasó a una serie de respuestas imprecisas sobre la dificultad de fijar plazos. «Sería precipitado concretar fechas», aseguró Cebrián, que evitó dar por descartada o paralizada esta iniciativa aunque supeditó el resultado final a la negociación con sus detractores.

«No hay un sí o un no, es un vamos trabajando», aseguró en rueda de prensa apenas 24 horas después de la renovación del Pacto del Botánico en la que la ley para implantar el controvertido SDDR anunciada en julio quedó en un mero compromiso a actualizar el plan de residuos para mejorar la gestión y el tratamiento. «Los compromisos que asumimos como Gobierno o como conselleria son dinámicos», justificó Cebrián, que insistió en que «todas las opciones están encima de la mesa».

Para la titular de Medio Ambiente, «innegociable» es la «responsabilidad de llevar adelante una política muy importante y necesaria en materia de residuos» pero, a partir de ahí, el cómo hacerlo está por concretar. En este sentido, manifestó que están «estudiando todavía» si eliminan la obligatoriedad de instalar máquinas de depósito de envases en los negocios, como sigue exigiendo la asociación de supermercados (Asucova), en nombre de empresas como Mercadona o Consum.

En cuanto a la reivindicación empresarial de aparcar el SDDR y centrarse en analizar y mejorar el sistema actual, la consellera afirmó que «en principio no» renuncian a implantar el retorno de envases pero van a trabajar «en todas las líneas».

En ese mismo tono conciliador para «buscar entre todos la mejor forma» de mejorar la tasa de reciclaje se pronunció el presidente de Cierval, José Vicente González, que insistió en que «el objetivo es llegar a un consenso» y remarcó que, desde la semana que viene, negociarán «sin predisposiciones ni dogmas». La primera tarea de la mesa de trabajo será realizar un «diagnóstico conjunto» y, a partir de ahí, llegarán «donde se tenga que llegar». «Esto no es un partido de fútbol, donde uno gana y uno pierde», dijo, en un intento de minimizar el impacto de la rectificación del Consell sobre una de sus medidas estrella.

La peor parte recayó sobre Julià Álvaro, impulsor del sistema de retorno que defendía a capa y espada de la creciente oposición empresarial, hasta el punto de que el presidente Ximo Puig se vio obligado a garantizar que no habría imposiciones para intentar calmar los ánimos.

El dirigente ecologista, ayer en un discreto segundo plano, tomó la palabra para responder que no se sentía desautorizado, sino «reforzado porque seguro que lo podremos hacer mejor» al potenciar el diálogo. A su juicio, se trata de «quitarse de encima desconfianzas», pero «no de modular ni de rebajar objetivos» ni «tampoco es cuestión, después de año y medio, de empezar de cero».

Los representantes de supermercados, grandes superficies y hosteleros, presentes en el acto, valoran el cambio de tono de Cebrián pero, a falta de ver en qué se traduce, se mantienen firmes en que el SDDR rompe la unidad de mercado y se deben estudiar otras alternativas para mejorar la tasa de reciclaje.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate