Las Provincias

El rechazo al plan de envases obliga a Puig a aplacar los ánimos empresariales

Ximo Puig, ayer en la apertura de las jornadas 'Tornar el Casc 2.0'. :: damián torres
Ximo Puig, ayer en la apertura de las jornadas 'Tornar el Casc 2.0'. :: damián torres
  • El presidente promete diálogo, sin imposiciones, para apaciguar el nuevo frente abierto por Compromís con los agentes económicos

El creciente malestar entre las organizaciones empresariales de la Comunitat por la implantación del sistema de devolución, depósito y retorno (SDDR) en envases de bebidas refrescantes, zumos, aguas y cervezas que prepara la Conselleria de Medio Ambiente -controlada por Compromís- obligó ayer al presidente Ximo Puig a aplacar los ánimos de los agentes económicos, como ya hizo en octubre con motivo del rechazo del macrocentro Puerto Mediterráneo.

De poco sirvió entonces que el jefe del Consell dejase una puerta abierta a reconsiderar el proyecto que preveía 860 millones de inversión privada en Paterna, ya que días después la socialista María Jose Salvador firmó el archivo y abocó a sus promores a los tribunales. Sin embargo, ayer, su promesa de diálogo para buscar un consenso sobre el plan de envases, sin imposiciones, tranquilizó al empresariado.

Tras inaugurar una jornada sobre el SDDR a la que la Generalitat no invitó a participar a ninguna empresa ni asociación de las que se verían afectadas por su implantación, Puig evitó entrar en conflicto con los empresarios con reiteradas llamadas al diálogo para solucionar el «problema en la gestión de residuos» existente. Es más, preguntado por el malestar entre quienes vieron su participación como un respaldo al plan de envases, afirmó que su presencia en diversos actos «no quiere decir que comparta todas las opiniones» y que «lo importante es el trabajo que se puede hacer para compatibilizar la actividad económica con el respeto medioambiental».

Sobre la reclamación de empresarios y consumidores de mejorar el sistema actual antes de implantar otro, comentó que «todas las partes deben tener una razón objetiva, nadie debe estar empeñado simplemente en estar posicionado a la contra», y por eso hay que dialogar.

Esas palabras fueron bien recibidas por el presidente de la CEV, Salvador Navarro, y también por la patronal de grandes superficies Anged y por Cecoval, del pequeño comercio, sobre todo porque, a su juicio, «hasta ahora la Conselleria no ha demostrado voluntad de negociar».

De hecho, desde la patronal autonómica Cierval dirigieron ayer un escrito a la consellera de Medio Ambiente, Elena Cebrián, para reclamar la creación de una mesa de trabajo con participación de todos los agentes implicados: administración local y autonómica, representantes de los sectores empresariales, gestores de residuos y organizaciones de vecinos y consumidores.

Para el medio centenar de firmantes del manifiesto empresarial contra el SDDR, éste complicará la gestión de las empresas al coexistir con el reciclaje aplicado en el resto del territorio español y afectaría a la unidad de mercado, cuestión que podría acabar ante Competencia.

En la jornada de ayer, en la que se expusieron las experiencias de Alemania, Australia, Canadá, EE UU, Estonia y Lituanua, Cebrián defendió que «puede aportar un ahorro en los gastos de los ayuntamientos en la recogida y limpieza de todo aquello que no entra en el sistema», tesis que suscribió el alcalde Joan Ribó, quien opina que «en muchas tiendas de barrio puede ser una fuente importante de ingresos» por los 0,02 euros que reciben por envase.

Desde Cecoval cuestionan esa afirmación porque el plan requiere una dedicación en personas, espacio y dinero para adelantar 0,10 euros al ciudadano y remarcan que, en cualquier caso, ese no es su negocio.