Las Provincias

Operario de la planta de montaje de Ford Almussafes. :: Biel Aliño / EFE
Operario de la planta de montaje de Ford Almussafes. :: Biel Aliño / EFE

Los proveedores de Ford demandan nuevos acuerdos bilaterales tras el frenazo al TTIP

  • El sector valenciano da por perdido el tratado tras la victoria de Trump y advierte del riesgo de apreciación del euro

La automoción es la actividad económica que más exporta a los Estados Unidos. Sólo en los primeros siete meses del año este sector ha vendido por valor de 408 millones de euros, un 34,7% del la actividad exterior valenciana. En ese sentido, esta industria valenciana ha sido una de las grandes defensoras del acuerdo de Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión, conocido por sus siglas en inglés: TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership).

El presidente del Cluster de la Automoción en la Comunitat Valenciana, Emilio Orta, que participó estos últimos años en la negociación entre la Unión Europea y EE UU para este tratado, considera urgente buscar alternativas. «Sin Obama el acuerdo está muerto», sentencia Orta. «Después de las últimas reuniones quedó claro qué es lo que podía pasar y, después del anuncio que ha hecho Trump de replantear el acuerdo transpacífico, aún está más claro».

La alternativa que plantea Orta desde la organización pasa por la búsqueda de acuerdos bilaterales específicos para la actividad automovilística, especialmente con Estados Unidos. En ese sentido, ya la pasada Noche de la Automoción, que celebró el sector el miércoles, se demandó al presidente de la Generalitat, Ximo Puig, que tomara cartas en el asunto e impulsara esta línea de actuación. La llamada de atención hacia Puig no es casual, ya que ejerce desde hace unos meses de presidente del intergrupo sobre Automoción en el Comité de las Regiones de la Unión Europea.

La petición desde el Cluster valenciano es que ejerza su condición en este organismo, un grupo que ha de «asesorar a la Comisión Europea para hacer frente a los retos que afronta este sector debido a los rápidos cambios tecnológicos, la globalización y especialmente en la implementación de una movilidad sostenible inteligente», como lo presentó la propia Generalitat al anunciar el nombramiento.

Además, ya que la relación entre EE UU y Rusia puede cambiar por la sintonía entre Trump y el presidente ruso Vladimir Putin, desde el Cluster se insta a aprovechar el posible fin del bloqueo ruso hacia las importaciones desde occidente tras el conflicto de Ucrania. «Antes del bloqueo era un mercado que iba muy bien y que actualmente está a cero», señala Orta.

En todo caso, esta estrategia se tiene que empezar a poner en marcha, aunque considera Orta que hay que medir lso tiempos. «Hay que ver primero el discurso de investidura de Trump, que pronunciará en la toma de posesión del mes de enero. Se trata de una declaración de intenciones y, aunque no se cumple en su totalidad durante el mandato, sí indica el verdadero alcance que se propone para las promesas electorales», advierte.

Con barreras arancelarias como las actuales, que alcanzan en algunos casos el 21%, la alteración de la política monetaria puede hacer estragos. Hoy, entre el euro y el dólar hay una práctica paridad, pero en cuanto se produzca una subida de tipos de interés se puede romper ese equilibrio y perjudicando seriamente a las exportaciones de este sector.

En el último año completo, 2015, las exportaciones de la Comunitat Valenciana a los Estados Unidos fueron de 2.119 millones de euros. Con esta magnitud, el país que desde enero gobernará Donald Trump es el cuarto destino de las ventas al exterior de las empresa valencianas con casi un 10% del comercio al exterior, sólo superado por Alemania, con 3.687 millones; Francia, con 3.479 millones; y Reino Unido, con 2.952 millones.

Estas cifras están muy lejos de la reciprocidad en el caso americano, del que se importa por valor de 1.381 millones, frente a los 2.713 millones que se importan desde China, lo 2.522 millones desde Alemania, 2.116 desde Francia o 1.742 millones desde Italia. En ese sentido, un endurecimiento de las condiciones de los tráficos comerciales transatlánticos tendrían un duro efecto para el comercio valenciano.

La relevancia del sector valenciano de la automoción explica en buena medida esta situación ya que es el 35,3% de la exportación a EE UU. Sólo el pasado año sumó más de 750 millones de euros en ventas a aquel país, un 21% más que un año antes.