Las Provincias

Emili Villaescusa: «Debemos aprender de la crisis y transmitir que podemos ser el motor del crecimiento»

Emili Villaescusa, en la sede de la Confederación de Cooperativas de la Comunitat. :: jesús  Signes
Emili Villaescusa, en la sede de la Confederación de Cooperativas de la Comunitat. :: jesús Signes
  • El presidente de las cooperativas valencianas, Emili Villaescusa, defiende la función social de estas sociedades y demanda al Consell más eficiencia al subvencionar

El cooperativismo forma parte de esa nueva era de la sostenibilidad. Una era que defiende la economía social frente a las pautas convencionales que predominaron antes de la crisis. En aras de esos principios, las cooperativas valencianas tratan de protagonizar el denominado nuevo modelo productivo. Sin embargo, la falta de recursos, así como el retraso en las ayudas no se lo están poniendo fácil. Por ello, el presidente de la Confederación de Cooperativas de la Comunitat, Emili Villaescusa, afirma que su reivindicación no es tanto contar con subvenciones mayores, como que estas sean convocadas a principios de año para poder facilitar «los farragosos procesos de justificación».

¿En qué situación se encuentra el cooperativismo valenciano?

El número de cooperativas en la Comunitat es de 2.443, según los datos a 31 de diciembre de 2015. Estamos creciendo a todos los niveles. El empleo creció un 7,47% en el tercer trimestre de 2016, con 2.770 personas más que en el mismo período de 2015. Además, en 2015 se crearon 148 nuevas cooperativas, mientras que este año, entre enero y marzo, se han constituido 28. Por otro lado, hay que añadir que se están produciendo fusiones, lo que conlleva a tener cooperativas más fuertes.

¿Qué avances se han conseguido este año y cuáles no?

El presupuesto destinado al cooperativismo valenciano se ha incrementado hasta niveles de 2012, al haber alcanzado un total de 3,76 millones de euros para 2017. Pero estamos aún muy lejos de las cifras de antes de la crisis; en 2008 recibimos 8,11 millones de euros entre fondos propios de la Generalitat y fondos finalistas. Es decir, se ha producido un recorte del 53,61% en ese periodo. Por otro lado, uno de los principales problemas, que aún no se han resuelto, es que las líneas de apoyo son las mismas que hace 25 años. De todos modos, nuestra reclamación no es tanto que se incrementen las ayudas, como que las convocatorias salgan a principios de año para facilitar los farragosos procesos de justificación. No obstante, hemos de decir que hay una mayor cercanía de las instituciones, que nos han facilitado más plataformas de interlocución.

¿Y los 200.000 euros que pedían para el Consejo Valenciano del Cooperativismo?

Es un órgano de la Generalitat que representa al movimiento cooperativo agroalimentario de la Comunitat y que a día de hoy funciona deficitariamente. Por ello, una de nuestras reivindicaciones es que se le dote de mayor presupuesto. Esto es algo que ha dado lugar a confusión, porque la gente se piensa que estamos reclamando más dinero para la confederación, cuando no es así. El consejo es un ente formado en un 50% por la Administración valenciana y en un 50% por nosotros. Pedimos que cumpla el plan estratégico que contempla, por lo que es necesario que se le dote de recursos propios. Por lo pronto, la conselleria dice que lo tiene en cuenta.

¿Qué balance hacen del año y medio del Consell?

En sus discursos hay una coincidencia con nosotros mucho más amplia de la que había antes. Pero todavía queda mucho por hacer, ya que los tiempos políticos no son los económicos.

¿El retraso en las ayudas no choca con el discurso de la conselleria a favor del cooperativismo?

Esto no se debe a una falta de voluntad, sino a cuestiones burocráticas, según nos explicó la conselleria. Antes, las convocatorias salían a final de verano, pero este año nos hemos plantado en noviembre. Al parecer, la nueva ley de Subvenciones ha requerido cambiar las bases reguladoras de las ayudas, lo que ha dilatado aún más los procedimientos. Por ello, reclamamos más eficacia en el sistema.

¿Y no hay peligro entonces de que no lleguen todas las ayudas a tiempo antes de que cierre el año?

Nosotros tenemos el compromiso de la Generalitat de que todas las subvenciones llegarán. La semana pasada publicaron las ayudas a empresas, pero la que está en peligro es la ayuda a entidades, ya que la orden de bases para esa partida aún no ha salido. Esta ayuda tiene que ver con las estructuras de representación. Se cuenta con esos ingresos, en caso de no tenerlos finalmente, se perdería peso en la representación institucional. Pero de momento no contemplamos que eso pase.

¿Qué ha diferenciado durante la crisis a las cooperativas de otro tipo de empresas?

Hemos perdido puestos de trabajo y competitividad, pero con un porcentaje muy inferior al de el resto de empresas. El cooperativismo no ha participado en la economía especulativa y ha sido flexible a la hora de afrontar la situación; somos capaces de bajarnos todos el salario antes que despedir.

¿Qué papel tienen en el cambio del modelo económico presentado por el Consell?

Es fundamental. El Acord del Botànic contempla esa transformación que tiene como eje la sostenibilidad social y medio ambiental. Esos principios forman parte de las cooperativas y deben serlo también del resto de empresas, tengan la forma jurídica que tengan. No aspiramos a que toda la economía esté cooperativizada. El problema no es la forma jurídica de las sociedades, sino el funcionamiento; la economía debe estar basada en las personas, no en el capital. El capital debe ser un medio y no un fin.

¿En qué se diferencia el cooperativismo valenciano del de otras regiones de España?

Destaca por su riqueza y su diversidad. Mientras que en volumen de cooperativas somos los terceros, somos la comunidad con más cooperativas de diferentes sectores y actividades. Desde las tradicionales como las agroalimentarias, hasta cooperativas de trabajo asociado, crédito, servicios, transportes, enseñanza y vivienda.

¿Qué retos son los principales para la actividad cooperativa en la Comunitat?

Queremos seguir siendo útiles, cumplir con esa función social que nos caracteriza. Por otro lado, deberíamos sacar más lecciones de la crisis y transmitir el mensaje de que podemos ser el motor del crecimiento. Por último, debemos redirigir el fenómeno del emprendimiento. Ahora todos quieren hacerse emprendedores autónomos. Por su cuenta, con el riesgo que tiene. Creemos que sería mejor un emprendimiento colectivo, a través de las formulas del cooperativismo.