Las Provincias

Tres grandes ajustes en seis años y una reorganización que no termina de llegar

Valencia. La sentencia que anula el primer expediente de regulación de empleo de Feria Valencia y la posibilidad de una reincorporación masiva de antiguos trabajadores llega mientras la entidad sigue esperando a que Instituto Valenciano de Finanzas (IVF) encuentre la forma que le permita refinanciarse e intentar volver a la actividad ordinaria sin estrecheces.

En los últimos seis años la institución a aplicado hasta cuatro ajuste en materia laboral y de retribuciones. Un año y medio más tarde del primer expediente de regulación de empleo (ERE), el entonces nuevo director general, Enrique Soto, tuvo que aplicar un recorte de los costes laborales de un 20% que se aplicó en función del tramo salarial: a mayor sueldo, mayor recorte. La conflictividad que acompañó a la medida fue mucho menor que la del anterior y se reconoció el cambio de maneras de la institución con el cambio de gestor.

De todos modos, en octubre de 2013 la situación volvía a ser asfixiante y la salida de quien había sido presidente de la entidad 14 años, Alberto Catalá, vino acompañada del anuncio de una nueva reestructuración laboral que llegaría en mayo de 2014. Aunque inicialmente se planteó despedir a 86 de los 190 empleados, la negociación acabó con 41 recolocaciones en servicios externalizados y 34 suspensiones de empleo de nueve meses y bajas voluntarias incentivadas.

En los últimos ejercicios la relativa clama laboral ha venido acompañada de una complicada negociación con el objetivo de dividir la entidad en una propietaria pública del edifico y su deuda, y una segunda sociedad que lo gestionara desde la participación privada. El cambio de gobierno cuestionó esta posibilidad, aunque se terminó por aceptar desde el Consell esta estructura como una salida verosímil que aún espera ser ejecutada.