Las Provincias

El sector citrícola exige compensaciones a Bruselas por los acuerdos con Sudáfrica

Varias encajadoras en la cadena de selección y envasado de naranjas de una planta citrícola valenciana. :: javier peiró
Varias encajadoras en la cadena de selección y envasado de naranjas de una planta citrícola valenciana. :: javier peiró
  • Productores de España, Italia y Francia reclaman desde Valencia que la UE establezca contingentes de importación y que sea muy estricta frente a la entrada de plagas

Representantes de los sectores citrícolas de España, Italia y Francia acordaron ayer en Valencia exigir a la UE compensaciones «de algún tipo» que palien los negativos efectos de las ventajas arancelarias concedidas a la Asociación de Estados de África del Sur.

Tales ventajas suponen alargar del 15 de septiembre al 30 de noviembre el periodo en el que los países africanos beneficiados podrán vender sus cítricos en la Unión Europea sin pagar aranceles. Un alargamiento que se solapa con los primeros meses de la campaña citrícola del hemisferio norte, por lo que es de temer que aumentará la competencia en los mercados europeos y saldrá perjudicada la producción local, donde España es líder de producción y exportación.

En consecuencia se plantean a Bruselas dos reclamaciones concretas: por un lado, que se establezcan contingentes a las importaciones de cítricos sudafricanos cuando coincidan con producciones europeas; por otro, que se corrijan las graves insuficiencias en los controles aduaneros para detectar y rechazar cargamentos infectados con plagas o enfermedades de cuarentena.

Los productores valencianos de cítricos temen que los menores costes de todo tipo de las producciones africanas faciliten su mayor penetración en Europa, sobre todo al eliminarse el efecto equilibrador de los aranceles aduaneros.

El argumento que suelen esgrimir quienes son favorables a la concesión de las citadas ventajas indica que en octubre y noviembre apenas hay oferta naranjera del hemisferio sur. Sin embargo, cada año se va alargando más y más la presencia de cítricos de tales procedencias en los mercados europeos, así como se conoce la existencia de grandes planes de expansión con nuevas variedades en el sur de África, tanto primerizas como tardías, que incrementarán el solapamiento con las variedades españolas y de los demás productores europeos.

La pequeña 'cumbre' de ayer en Valencia estuvo protagonizada por el llamado Grupo de Contacto de Cítricos Hispano-Franco-Italiano, creado en París el pasado mes de mayo para aglutinar los intereses naranjeros de los productores de los tres países y formar un frente común ante a las autoridades comunitarias.

Por parte española estaban representadas las organizaciones Asaja, Coag, Upa, Cooperativas Agroalimentarias, Comité de Gestión de Cítricos y la interprofesional de limones y pomelos Ailimpo.

Durante el encuentro se abordaron, en general, asuntos relacionados con las condiciones de acceso a los mercados comunitarios de los cítricos procedentes de terceros países, dado que la UE tiene por costumbre conceder ventajas agrícolas para favorecer a otros sectores europeos, pero sin tener en cuenta la destrucción de empleo y tejido productivo en el campo europeo.

Con especial relevancia preocupa ahora el caso de los seis estados de África del Sur favorecidos: Mozambique, Botsuana, Lesoto, Namibia, Suazilandia y Sudáfrica, y de manera destacada inquieta éste último, ya que los sudafricanos representan con mucho la mayor capacidad, son segundos exportadores en fresco (tras España) y tienen un gran potencial de crecimiento.

Sin embargo no sólo inquieta la parte de la competencia comercial, por lo que se reclaman compensaciones económicas y la exigencia de reciprocidad, sino que las cuestiones fitosanitarias están además en primera línea. Partidas de cítricos de Sudáfrica han sido rechazadas en los últimos años por estar infectadas de 'mancha negra' y otras plagas y enfermedades de cuarentena, lo que ha hecho que los sudafricanos desvíen la entrada de su fruta por puertos del norte de Europa, donde los controles obligados son más laxos o inexistentes. Pero una vez dentro de la UE, la mercancía circula, y con ella los posibles patógenos que podrían propagarse.

En este tipo de decisiones ventajosas para los sudafricanos parecen jugar muy a su favor el hecho de que firmas británicas y holandesas controlan buena parte de su producción citrícola. De ahí que Cristóbal Aguado, presidente de AVA-Asaja, pidiera ayer «que Bruselas legisle más en favor de los agricultores europeos, no de nuestros competidores», e insistiera en «que haya reciprocidad en las exigencias de normas, que se trate a todos de igual manera».