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Marca Naranja de Valencia, lanzada desde la Comunitat. :: lp
Marca Naranja de Valencia, lanzada desde la Comunitat. :: lp

El acuerdo con la UE permite a Canadá vender naranjas con la marca Valencia Orange

  • El tratado CETA protege la denominación Cítricos Valencianos pero deja que firmas foráneas sigan operando con el nombre que registró para Europa

El flamante tratado de libre comercio entre la Unión Europea y Canadá, CETA, antesala del estadounidense TTIP, a punto estuvo de quedar en papel mojado tras siete años de negociaciones por el veto de la región belga de Valonia que, con apenas 3,5 millones de habitantes, puso en jaque a la UE y exigió más garantías frente a las multinacionales antes de ceder. La resistencia valona reivindicaba la protección de productos agrícolas, el reconocimiento de denominaciones de origen y la independencia del mundo de los negocios del tribunal de arbitraje que resolverá los litigios entre los estados y las empresas.

El acuerdo, que debe ser ratificado por el Parlamento español, los del resto de Estados miembros y una decena de regionales, protege 145 denominaciones de origen europeas, incluido el turrón de Alicante y Jijona. Según informó Efe, Canadá también reconocerá como marca de la UE los productos etiquetados como Cítricos Valencianos o Cítrics Valencians, pero se permitirá seguir operando a marcas canadienses como Orange Valencia o Valencia Orange.

Resulta cuanto menos chocante que se autorice a firmas foráneas a continuar vendiendo sus cítricos con la denominación Valencia Orange, que automáticamente las reviste del halo de elevada calidad asociado a la naranja valenciana, entre otras cuestiones porque esa misma denominación es la que registraron, para utilizarla en Europa, desde la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Cítricos Valencianos. Días después de la firma del tratado, sus responsables admiten a LAS PROVINCIAS que desconocían esta circunstancia y que, de hecho, ni siquiera les constaba que sus denominaciones en valenciano y en castellano estén incluidas entre las protegidas.

Esa IGP agrupa a una treintena de firmas, que suman unas 14.000 toneladas de cítricos de las cerca de cuatro millones de toneladas anuales de la Comunitat. Hace apenas un mes anunció que «la citricultura valenciana está de enhorabuena» por el nacimiento de la marca 'Naranja de Valencia', por ahora con el respaldo de tres empresas citrícolas de los varios cientos que comercializan cítricos en la Comunitat: Germans Fuster (Daimuz), Brio Fruits (Real de Gandia) y Tresfrut (Gandia).

A falta de estudiar el perjuicio en términos económicos que pueda suponer para la citricultura valenciana la utilización de la denominación Valencia Orange por parte de firmas canadienses, cuesta creer que los esfuerzos del sector por «impulsar el reconocimiento como marca de los cítricos valencianos» lleguen a buen puerto si Canadá puede vender sus naranjas con idéntica denominación a la empleada en Europa por los citricultores valencianos que forman parte de la IGP Cítricos Valencianos. Y todo ello, aparentemente, sin que ningún responsable público español -tampoco valenciano- haya alzado la voz contra este acuerdo.

El tratado conocido como CETA, acrónimo en inglés de Comprehensive Economic and Trade Agreement, supone la creación de un área de libre comercio en la que se suprimirán el 99% de los aranceles y eleva, gradualmente, las cuotas europeas para productos agrícolas de Canadá.