Las Provincias

:: Damián torres
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Rosendo Ortí, el discreto superviviente

  • El director general de Caixa Popular asumió las riendas de la entidad en 2009 para hacerla crecer cuando muchos competidores se enfrentaban al abismo

valencia. En pleno terremoto para el sistema financiero de la Comunitat Valenciana, Rosendo Ortí accedía a la dirección general de Caixa Popular. Era 2009 y aunque faltaban tres años para que el Banco de España interviniera la CAM y Bankia o Ruralcaja fuera adquirida por la almeriense Cajamar, las grietas del sistema se hacían evidentes en las enseñas financieras valencianas... aunque no en todas.

Tras una gestión conservadora y un planteamiento alejado de la ambición de otros rivales, el resultado de las pruebas de solvencia que se aplicaron a la caja dieron un resultado que sólo se podía comparar con el de la otra aldea gala de la banca valenciana, Caixa Ontinyent, que ni tuvo que ser tomada bajo el control público y ni siquiera requirió su fusión con otras.

Esta situación ha permitido a Rosendo Ortí llevar una gestión anticíclica, desarrollando un plan de expansión de la red de oficinas de la entidad, mientras el resto del sector cerraba sucursales y concentraba sus servicios. Hombre de la casa, el ejecutivo entró en el equipo directivo en 1984, llevando la dirección del departamento de Marketing hasta 2009, una permanencia de 25 años en esa responsabilidad que sólo dejó para alcanzar la Dirección General hace siete años.

Entre medias, simultaneó la responsabilidad en la cooperativa de crédito con la presencia en el consejo rector de otra de las grandes organizaciones de trabajo asociado valencianas, la cadena de supermercados Consum, puesto que ocupó durante ocho años. Desde un punto de vista académico, Ortí es licenciado en Ciencias Económicas por la Universitat de València y titulado por el programa de Alta Dirección de Esade Business & Law School.

Los resultados de su gestión se pueden observar en las últimas cuentas transmitidas por la cooperativa de crédito, que indican como ha cerrado el tercer trimestre del año con un resultado bruto de 4,58 millones de euros, el 8% más que en el mismo periodo del año anterior, y ha incrementado sus depósitos hasta los 1.309 millones.

El margen de intereses y el margen bruto se han incrementado un 12% respecto al mismo período en 2015, y se sitúan en 22,87 millones de euros y 33,78 millones de euros, respectivamente. El margen antes de provisiones está en 15,77 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 21%, y los resultados de la actividad de explotación han subido un 14% hasta los 5,55 millones de euros.

Caixa Popular destaca que mantiene las líneas de financiación a empresas, comercios, autónomos y familias valencianas, y las inversiones crediticias han aumentado un 8% hasta alcanzar los 831 millones de euros. Por otra parte, las dotaciones al fondo de insolvencia de 8,2 millones de euros suponen un descenso del 5% y sitúan el ratio de mora en un 8,37%.

Caixa Popular asegura que continúa «la política de gestión de ajustes en gastos y mejora de la competitividad», y a 30 de septiembre el ratio de eficiencia se sitúa en el 53,31%. La entidad suma ya 174.000 clientes y 340 empleados que también son socios cooperativos, repartidos en 67 oficinas, situadas en las comarcas valencianas de L´Horta, Camp de Turia, la Ribera Alta, la Costera, la Safor, la Vall d´Albaida, Camp de Morvedre y la ciudad de Valencia.

Constituida en 1978, siguiendo el modelo de la Caja Laboral vasca, integra en su capital a las cooperativas más importantes de los distintos sectores económicos valencianos como son los de consumo, mueble, textil, vidrio, servicios, enseñanza, viviendas, cerámica , juguetes y metalurgia.

Entre los aspectos de los que la organización hace espacial gala están en los referidos a la banca ética. De hecho, el propio Rosendo Ortí tiene limitada su remuneración a tres veces el sueldo del empleado con la remuneración más baja.

Además, los cargos directivos están obligados a tener una formación adecuada al puesto y los miembros del Consejo Rector, el máximo órgano colegiado de decisión, no reciben remuneración por ocupar este sillón. A diferencia de otras entidades, su plantilla es mayoritariamente femenina y no tuvo que aplicar medidas de ajuste durante la crisis.