Las Provincias

La inspiración llegó con un desfile de Armani

Sede central de la compañía cerámica Torrecid en l'Alcora.
Sede central de la compañía cerámica Torrecid en l'Alcora. / LP
  • La compañía nació hace medio siglo en l'Alcora con ocho empleados y hoy factura 369 millones por sus ventas en 120 países

  • Federico Michavila asumió la importancia vender un estilo de empresa, además de un producto, viendo un pase del modisto

valencia. El presidente y consejero delegado del Grupo Torrecid, Federico Michavila, es un hombre elegante, pero sin la más mínima afectación. Serio y educado en la corta distancia, heredó la compañía de su padre, Federico Michavila Pallarés, militar del Ejercito del Aire, que decidió adentrarse en el mundo de la empresa en 1963. El fundador comenzó esta actividad animado por el auge de la industria cerámica castellonense tras la gran helada de 1956, que arrasó los naranjales y llevó a utilizar las redes de distribución para el azulejo, una modesta industria local que resultó el secreto del éxito industrial de la provincia.

Aquella primera planta disponía de algo menos de 400 metros cuadrados en los que trabajaban ocho empleados para producir al año 800 toneladas de esmaltes cerámicos, conocidos en el sector con el nombre de fritas. De aquella semilla surgió el actual grupo empresarial multinacional, dedicado a suministrar productos y servicios, para el sector cerámico, incluyendo azulejos, vajillas o sanitarios, además de incluir entre sus cliente a relevantes agentes del sector del vidrio.

Esta evolución histórica no es fruto del azar, pero el mismo Michavila apunta un episodio personal como clave de la transformación. Cuando el actual presidente toma el mando en 1978, la empresa Torrecid era una compañía «aburrida», según sus propias palabras. Hacía un buen productos, con el que destacaba y obtenía un buen resultado, pero no se diferenciaba de forma especial ante sus competidores.

España estaba inmersa en un proceso de transformación política y económica que, en un contexto global, coincidía con un salto cultural en el mundo de empresa que era resultado de la incorporación a la propiedad de muchas grandes empresas de una generación más formada que sus predecesores y una actitud vital diferente.

La disensión en el escenario de la Guerra fría y la posterior caída del Muro de Berlín y la Unión Soviética generó una percepción de triunfo en Occidente que llevó al politólogo estadounidense Francis Fukuyama a denominar aquel periodo como «el fin de la Historia». Su planteamiento seguía el planteamiento de Hegel, según el cual la humanidad evoluciona hacia un objetivo final que culmina el proceso histórico. Para Marx era el socialismo, mientras que para otros las alternativas era variadas.

Fueron tiempos de 'top models' y de la popularización de la moda hasta escalas desconocidas anteriormente. Y ahí es donde Federico Michavila se encuentra ante un desfile de Giorgio Armani, el prestigioso diseñador. Mientras los asistentes veían cómo vendría el largo de los pantalones o el corte de las chaquetas de la próxima temporada, el presidente de Torrecid fue más allá.

De forma clara entendió que las empresas no sólo generan un producto, sino una experiencia en el cliente. Decirlo en la moda o la gastronomía parece una obviedad, pero aplicar este planteamiento a la producción de fritas y esmaltes demuestra una capacidad de ver el bosque donde otros sólo ven un árbol junto a otro que explica el éxito y los múltiples reconocimientos del empresario castellonense.

En cifras, es actualmente el primer fabricante mundial de fritas, esmaltes y colores cerámicos, con una cuota del 8% del mercado mundial. Cuenta con 850 trabajadores en España y más de 3.000 en todo el mundo, filiales en 25 países y clientes en más de 120 estados. El pasado 2015, cuyos resultados se han conocido esta semana, se constatan un importe neto de la cifra de negocio consolidada del grupo de 364,9 millones, mejorando en un 2,2% sus resultados anteriores. El resultado ha tenido que encajar distintas vicisitudes, fruto especialmente de la inestabilidad internacional, la ralentización de la economía china y del mercado de divisas, reduciendo sus beneficios hasta los 13,5 millones frente a los 28,5 millones de 2014.

Esa nómina de filiales permite prácticamente dar la vuelta al mundo: Italia, Portugal, México, Brasil, Indonesia, China, Reino Unido, Tailandia, Polonia, Taiwan, India, Marruecos, Turquía, Vietnam, Rusia, Colombia, Dubai, Malaysia, Korea, EE.UU, Sudáfrica o Bangladesh, incorporada en 2014.