Las Provincias

La patronal de Valencia aparca su fusión con Cierval por miedo a que la arrastre

El presidente de Cierval, José Vicente González, junto a su sucesor al frente de la CEV, Salvador Navarro. :: damián torres
El presidente de Cierval, José Vicente González, junto a su sucesor al frente de la CEV, Salvador Navarro. :: damián torres
  • Los asesores fiscales confirman que peligraría la viabilidad de la CEV y esta organización apela a una solución conjunta con Alicante y Castellón

Los órganos de gobierno de la patronal de Valencia descartaron ayer de forma únanime acometer el plan de rescate de la autonómica Cierval, al menos de momento y en las circunstancias en que se planteaba, por temor a que se vea arrastrada también por la deriva a la que se ha visto abocada la matriz autonómica a raíz de los impagos de las patronales de Castellón (CEC) y Alicante (Coepa). Los procesos administrativos, penales y concursales que afectan a estas organizaciones podrían pasar factura también a la CEV, la única con cuentas saneadas y que apela ahora a una «apuesta conjunta de las tres socias provinciales» como única solución para evitar el concurso de Cierval e, incluso, su liquidación.

Como adelantó LAS PROVINCIAS, el informe encargado a asesores fiscales para conocer las consecuencias legales y económicas para la CEV de su integración con Cierval para salvarla del concurso desaconseja esa operación, básicamente porque podría comprometer también el futuro de la CEV. Los responsables de este documento trasladaron ayer a los miembros del comité ejecutivo y de la junta directiva que su estudio «confirma las dudas sobre la viabilidad de la CEV en un escenario de absorción con la organización autonómica Cierval, dada su situación y la de sus socios fundadores y su imprevisible evolución a fecha de hoy». Ante ese veredicto, la respuesta fue rotunda: en esos términos no hay fusión.

Según la CEV, «el informe añade nuevos elementos de incertidumbre» por los cambios que podrían producirse «en función de los procesos administrativos, penales y concursales que afectan a las organizaciones miembro de Cierval y a la propia organización autonómica», ya que una fusión por absorción de la autonómica «implicaría a la CEV como sucesora universal en todas las obligaciones de reintegro».

Ese es, precisamente, el escenario que temían los empresarios valencianos, acabar arrastrados por los problemas heredados de Cierval y, de ahí, su decisión de aparcar la fusión en los términos actuales.

Entre los supuestos que harían que se replanteasen llevar a cabo la fusión, varios de los participantes en la reunión de ayer coinciden al señalar la desimputación de Cierval en el proceso penal por irregularidades en los cursos de la CEC que investiga un juzgado de Nules. Y agregan que ayudaría a no descartarla definitivamente que prosperasen los recursos contra los 800.000 euros que reclama la Generalitat a las patronales por temas relacionados con la prevención de riesgos.

En cualquier caso, uno de los grandes escollos en el camino de Cierval, si no el principal, es la oposición de Alicante y de Castellón a la reorganización patronal que planteó José Vicente González, para otorgar más peso a las empresas y sectores en detrimento de las provinciales, una reforma que ambas pueden bloquear.

En este sentido, desde la CEV remarcaron ayer que la absorción planteada «debería contar con el acuerdo y compromiso de las diferentes partes de Cierval» y que, en definitiva, «la solución debe ser fruto de una apuesta conjunta de las tres socias provinciales, y también de los sectores, comarcas y empresas». Por este motivo, acordaron «quedar a la espera de conocer con detalle la situación económica y financiera, así como las propuestas de viabilidad que plantean las diferentes partes» en la reunión de la ejecutiva autonómica del próximo martes. «Nosotros solos no podemos, la CEV está bloqueada, sin poder hacer nada sin ayuda de Alicante y Castellón», resumió un empresario a este diario.

Así las cosas, Cierval podría verse abocada al temido concurso a no ser que las provinciales se pongan de acuerdo para desbloquear la situación, un entendimiento inviable en los últimos años y que, pese al relevo en las cúpulas castellonense y alicantina, se antoja complicado porque se resisten a ceder poder ante lo que consideran una ofensiva centralista por parte de Valencia.