Las Provincias

La mujer de Olivas admite que firmó un informe con fecha falsa para dárselo a Hacienda

Los acusados, ayer, minutos antes de empezar el juicio. :: damián torres
Los acusados, ayer, minutos antes de empezar el juicio. :: damián torres
  • Vicente Cotino dice que pactó una comisión con el expresidente de Bancaja si llegaban a los 39 millones de plusvalías por la venta de unas acciones

valencia. José Luis Olivas, expresidente de la Generalitat y de Bancaja, trató ayer de convencer a la juez de que es un auténtico lince en los negocios. Que su buen hacer y sus gestiones lograron «desatascar» una operación de venta de acciones que parecía enquistada: deshacerse del paquete accionarial que Sedesa (matriz de los Cotino) y la propia Bancaja tenían en Proyectos Eólicos Valencianos (PEVSA). El empresario Vicente Cotino, que le acompañaba ayer en el banquillo, obtuvo unas plusvalía de 39 millones de euros. Y Olivas, a través de Imarol, la mercantil que compartía con su mujer, facturó 580.000 euros por su trabajo. Un negocio redondo. Hasta tal punto lo fue que el expresidente Olivas presumió de su papel capital en esta historia. «Defendía el interés de Sedesa, de Bancaja y de Iberdrola». Un ejercicio de malabarismo que se antoja complicado. ¿Cómo favorecer a la vez a los compradores y vendedores en un mismo asunto? Y todo lo anterior siendo, además, consejero de Iberdrola. Finalmente las acciones terminaron en Endesa, que tenía derecho a ejercer la última oferta y que controlaba el resto de Proyectos Eólicos.

El caso nace por una denuncia de la Fiscalía al recibir un informe de la Agencia Tributaria. La empresa de Olivas emitió una factura que Sedesa utilizó para desgravarse y el expresidente de Bancaja para justificar el ingreso del dinero. Las acusaciones, que piden tres años para ambos, sostienen que todo fue un artificio para justificar que hubo un trabajo de mediación.

Vicente Cotino, sobrino del expresidente de Les Corts Juan Cotino, explicó que en 2008 necesitaba liquidez y le encarga a Olivas la venta de su porcentaje. «Hablamos de una comisión si superábamos los 39 millones de euros de plusvalías».

Olivas defendió su labor al más alto nivel con el presidente de Iberdrola Sánchez Galán para obtener un precio «razonable». Hubo disparidad de criterios acerca de si fue o no superior al de mercado. El que también fuera expresidente de Banco de Valencia se vio sorprendido, al cabo de los años por una inspección de Hacienda. Fue entonces cuando entregó documentación (varios correos electrónicos) y un informe que supuestamente acreditarían los trabajos realizados. Sin embargo, Mercedes Álvarez, la mujer de Olivas -sólo está acusada por la Abogacía del Estado- admitió ayer que firmó el documento en 2013, aunque la fecha era de 2008. Un hecho que acredita las sospechas de que todo fue un artificio. Y otro dato, la empresa de Olivas no tuvo más actividad en todo 2008. Sólo la mediación para el empresario.