Las Provincias

Grandes empresas, duras batallas

  • El grupo participado por la farmacéutica Almirall y la Caixa solicita entrar en el consejo de la firma valenciana, que se resiste a cederle el control

  • El pulso entre Vithas y Hospitales Nisa rememora históricas guerras societarias

valencia. La Comunitat es testigo de intensas pugnas accionariales en el seno de mercantiles destacadas. Una de las que más se prolongaron en el tiempo fue la lucha por el control de Aguas de Valencia entre el accionariado local, en el que acabó imponiéndose la familia Calabuig, y las francesas Saur (Grupo Bouygues) y Suez Environnement, dueña de su competidora Aguas de Barcelona. Después de dos décadas de enfrentamientos y de ver cómo su histórico accionista Banco de Valencia era nacionalizado y vendido por un euro a la Caixa -accionista de Aguas de Barcelona-, la firma logró el ansiado sello «cien por cien valenciana», con Eugenio Calabuig a cargo del 97,35% del capital.

La guerra actual por el control de Hospitales Nisa, con el presidente Manuel Giner, buena parte del consejo y una plataforma de pequeños accionistas intentando frenar la ofensiva de Vithas, el grupo participado por la farmacéutica Almirall y la Caixa, recuerda a lo acaecido en Aguas de Valencia y al frente de empresarios valencianos que se movilizaron para neutralizar el riesgo de que la compañía de gestión de aguas terminara en manos francesas.

Encabezados por Calabuig, entonces representante de la empresa familiar Viuda de Gimeno, el Banco de Valencia, la constructora de los Batalla (Lubasa) y el Grupo Boluda frustraron los sucesivos intentos de acceder a los órganos de decisión de Aguas de Valencia de Saur, primero, y de Suez, después, una convulsa época en la que se produjo el fin de la cotización en los parqués de Valencia y Barcelona y la firma del presidente fue adquiriendo los títulos de sus antiguos compañeros de viaje hasta lograr el control total. En 2014, tras hacerse con la antigua participación del Banco de Valencia, pactó con Suez la operación que le daría el 97,35% de Aguas de Valencia dos años después. Y para rematar la faena, hizo una oferta de compra a los pequeños accionistas que se reparten el 2% restante, que expira el 31 de diciembre.

En el caso de Nisa, surgida a partir del Hospital Virgen del Consuelo y con un accionariado muy atomizado, en su mayoría médicos en ejercicio, jubilados o sus herederos, se han vivido meses de desencuentros y cruce de declaraciones en las que ambos frentes aseguraban tener el apoyo del 50% de la sociedad. En junio, el grupo liderado por Giner frustró la toma de control por parte de la familia Gallardo -que se hizo con una participación directa aún sin precisar- e inició la búsqueda de un 'caballero blanco' -como se conoce en el entorno bursátil a quien acude al rescate de la empresa que sufre una opa hostil- al que vender sus títulos en mejores condiciones, un papel para el que en círculos sanitarios se han barajado nombres como los de HM Hospitales, Quirón Salud o Hospitales Pascual.

Con este domingo como fecha en la que expira su oferta de compra sobre el 100% de Nisa, Vithas pidió entrar en el consejo de la empresa, como en su día intentaran los socios franceses de Aguas de Valencia. Ante este escenario, ambos frentes societarios medirán sus fuerzas en la junta general de accionistas convocada para el próximo 12 de noviembre.

En paralelo a esta guerra accionarial por Hospitales Nisa, el ámbito sanitario es también escenario de la pugna por Marina Salud, en concreto por el 65% del hospital de Dénia en poder de DKV. En marzo, su consejero delegado, Josep Santacreu, culpó a los 3,5 millones de euros que perdió Marina Salud en 2015 del descenso del beneficio de la aseguradora, que ganó 26,7 millones ese año.

Desde DKV negociaron la venta a Ribera Salud, propietaria del 35% restante y gestora de las concesiones de La Ribera, Torrevieja, Dénia y Elche-Vinalopó, pero entonces irrumpió el Consell con intención de comprar ese paquete para asumir la titularidad del hospital que pretende devolver a la gestión pública esta legislatura, junto al de Alzira. Meses después, Ribera Salud sigue la evolución del tema a través de los periódicos y en DKV descartan novedades, días después de que la consellera de Sanidad, Carmen Montón, se refiriese a estos contactos y pusiera el foco en Hacienda, a quien compete que los números cuadren.