Las Provincias

El rey de los supermercados italianos veta a Mercadona

Una tienda de la cadena Mercadona. :: e.manzana
Una tienda de la cadena Mercadona. :: e.manzana
  • Las últimas voluntades del dueño de Esselunga incluyen la advertencia de que sólo bendice como socia a la cadena holandesa Ahold

  • El testamento desvela su negativa a establecer una alianza

Valencia. El testamento del presidente de la cadena italiana de supermercados Esselunga, Bernardo Caprotti, fue preciso en su testamento a la hora de exponer cuál debe ser el destino del imperio que rigió hasta su fallecimiento el pasado 30 de septiembre. Ante la posibilidad de que la compañía entre ahora en un proceso de venta, el magnate no ha querido dejar la operación abierta y entre sus últimas voluntades incluye que, a la hora de encontrar un socio internacional, «Ahold sería ideal. No tanto Mercadona». Tampoco lo sería la suiza Coop, con la que Caprotti mantuvo además un duro cruce de acusaciones de competencia desleal y con la que ha querido mantener sus rencillas desde el más allá.

La compañía fundada por Bernardo Caprotti y sus hermanos Guido y Claudio en 1957 tiene su sede en Milán y facturó en 2014 más de 7.000 millones de euros. Con 144 puntos de venta, tiene una cuota de mercado superior al 8% en el país transalpino y da empleo a 21.135 personas. Su presencia está centrada en el norte del país, principalmente, en las regiones de la Lombardia, Toscana, Piamonte y Veneto.

Tanteo de desembarco

Hace 10 años la prensa italiana barajó la posible entrada de Juan Roig en la empresa, pero la tentativa, si es que la hubo, terminó por no llegar a buen puerto. Los parecidos entre una y otra son significativos, ya que comercializa su marca propia Esselunga y dispone de servicio a domicilio y venta online, pero realmente está muy lejos del calibre de la valenciana, que prácticamente la triplica. Al igual que ocurre en Mercadona, la familia fundadora la controla completamente y no ha permitido su entrada en Bolsa.

Lejos que querer ser cabeza de ratón y no cola de león, la opción de dar paso a Ahold significa abrir la puerta a uno de los grupos más grandes de la distribución europea, con unas ventas de 38.200 millones de euros el pasado año, frente a los 25.500 millones de la también descartada Coop.

Tanto en el caso de la holandesa como en el de la suiza, ambas firmas cuentan con experiencia internacional, pero la primera es la que dispone de una mayor implantación. Ahold está presente de forma directa e indirecta en Europa y América, tanto del norte como del sur. En España ha llegado a tener una enseña, Dino Sol, especialmente fuerte en Canarias y de la que se desprendió.

La noticia del veto le llega a Mercadona cuando ya no mira de forma tan decidida al país transalpino. Entrar en el mercado italiano fue una de las aspiraciones de la cadena que preside Juan Roig desde hace años, pero no se ha conseguido completar ninguna operación en ese sentido. De hecho, el propio presidente de la empresa valenciana dio por aparcada esa posibilidad en 2012.

Sin embargo, el pasado mes de junio Mercadona sí puso fecha a su salto al exterior, pero a pulso y en dirección a Portugal. Aunque la compañía ya tenía en mente estos planes de expansión hace ocho años y los aplazó oficialmente en 2013 tras descartar compras de pequeñas cadenas en mercados próximos, ahora ha diseñado un plan de internacionalización que prevé una inversión de 25 millones y la creación de 200 empleos.