Las Provincias

Rafael Doménech: «La falta de Gobierno se traduce en 110.000 empleos que se dejan de crear en España»

Rafael Doménech, economista jefe de Economías Desarrolladas de BBVA Research. :: damián torres
Rafael Doménech, economista jefe de Economías Desarrolladas de BBVA Research. :: damián torres
  • Rafael Doménech, economista jefe de Economías Desarrolladas de BBVA Research, señala que el país «todavía está muy lejos de haber salido de la crisis» en términos laborales, pese al crecimiento del PIB

Pese a que los indicadores económicos apuntan un crecimiento superior al esperado para la economía española este año 2016, lo cierto es que la ausencia de Gobierno desde el pasado mes de diciembre está pasando factura, según señala Rafael Doménech, economista jede de Economías Desarrolladas de BBVA Research. Tras su intervención en el foro Club Porter Novelli, patrocinado por Efe&Ene, el experto indicó que el bloqueo político repercute en una ralentización del crecimiento y, por tanto, «en un coste de oportunidad cifrado en 110.000 puestos de trabajo».

¿La falta de Gobierno está pasando factura a la economía?

A nuestro juicio, sí se está notando. En concreto, está restando del orden de unas tres décimas menos de crecimiento en 2016, de manera que la economía podría estar creciendo a un 3,5. Además, podría quitarle hasta cuatro décimas de crecimiento en 2017. Ese menor crecimiento de manera acumulada en 2016 y 2017 se traduce en que el coste de oportunidad en términos de empleo es el de 110.000 empleos netos, es decir, puestos que se dejan de crear a lo largo de estos dos años. A esto hay que añadir el coste de oportunidad a largo plazo que supone no abordar las reformas que la Comunitat y España necesitan para resolver los problemas estructurales.

El FMI eleva su previsión de crecimiento mientras que por otro lado, se advierte de que la economía pierde ritmo. ¿En qué fase económica se encuentra España?

La economía española sigue creciendo a buen ritmo. En el 2016 ha crecido más de lo que muchos organismos se esperaban, de hecho, las propias previsiones del FMI se han revisado al alza y han convergido con las nuestras. Pero hay que distinguir dónde estamos de las previsiones que indican hacia dónde vamos. Todo hace prever que ese crecimiento será inferior en 2017. Este año estamos creciendo un 3,2 y el próximo año podremos estar en el entorno del 2,3.

¿Qué ocurrirá cuando los factores externos que han impulsado la economía desaparezcan?

Es cierto que una parte del avance en 2015 y 2016 se deben a esos factores como el precio del petróleo y la política monetaria de la Unión Europea. No obstante, esos elementos externos han sido iguales para otros países y, sin embargo, no han crecido a las mismas tasas que nosotros, como es el caso de Italia, Portugal y Francia, que crecen a menos de la mitad de la economía española. Por tanto, no podemos concluir que el crecimiento se deba solo a esas variables. La mayor parte se debe a causas de naturaleza interna.

¿Qué previsión tienen para el empleo a corto plazo?

A pesar de todo el empleo que se ha generado estos años (llevamos doce trimestres de crecimiento económico), a finales del año que viene habremos recuperado el 50% del empleo destruido durante la crisis. Estamos muy lejos todavía de considerar que se ha producido una salida de la crisis particularmente en el mercado de trabajo. Si es cierto que en el próximo año podremos alcanzar los niveles de renta per cápita de 2007, pero no los niveles de empleo.

¿Cuáles son los problemas estructurales del mercado laboral?

Una de las razones de la debilidad crónica en materia de empleo es la asimetría que hay en las indemnizaciones entre temporales e indefinidos, lo que provoca una tasa de temporalidad muy alta. Esto hace que las empresas en una situación de incertidumbre, como es la actual, destruyan masivamente empleo temporal. Por otro lado, hemos tenido una negociación colectiva ineficiente; tenemos mucha rigidez salarial, lo que hace que las compañías sólo vean la contratación temporal como único elemento para hacer ajustes. Es decir, termina siendo más fácil despedir, lamentablemente, que llegar a acuerdos de negociación salarial. Además, hay una fiscalidad sobre el empleo elevada y mientras que en el consumo es baja, cuando en otros países ocurre lo contrario; favorecen más el empleo y el ahorro. Luego, tenemos un desajuste en el capital humano; un abandono escolar muy importante. A esto se suman unas políticas de empleo escasas e ineficientes. Además, las prestaciones por desempleo deberían estar más condicionadas al esfuerzo que hacen las personas por mejorar su empleabilidad.

¿Cuándo cree quelas entidades financieras rescatadas saldarán su deuda con los contribuyentes?

Es difícil saber si van a poder saldar todo el rescate financiero y, por lo tanto, todo el apoyo que el sector dio a esas cajas. Todo va depender de la intensidad del crecimiento económico estos años y de cómo lo gestionen esas entidades. De nuevo, cuanto mayor sea la creación de empleo y más aceptadas sean las reformas estructurales de la economía, el saneamiento de los balances mejorará y los beneficios serán mayores, y por tanto, mayor será la capacidad de pago.