Las Provincias

Las radiales de Madrid en fase de quiebra cuestan 11 veces el aeropuerto de Castellón

Una furgoneta de mantenimiento sale de un peaje de la radial R-3 (Madrid-Arganda), actualmente en liquidación. :: REUTERS/Sergio Perez
Una furgoneta de mantenimiento sale de un peaje de la radial R-3 (Madrid-Arganda), actualmente en liquidación. :: REUTERS/Sergio Perez
  • El ministro de Fomento en funciones asegura que la inversión viaria no fue «tirar el dinero» y el rescate puede ser un «buen negocio»

Las cuatro autopistas radiales de Madrid, de las que dos han pasado a liquidación y las otras se prevé que lo hagan en breve, han costado más de 11 veces lo que supuso el aeropuerto de Castellón. En total, suman 1.691 millones de euros de viales que están prácticamente vacíos frente a los 150 millones del aeródromo de Villanueva de Alcolea, que en sus doce primeros meses en funcionamiento ha superado los 100.000 usuarios.

Mientras que la instalación castellonense ha sido puesta como ejemplo de despilfarro y ampliamente criticada, el ministro de Fomento en funciones, Rafael Catalá, aseguró el lunes que el hecho de que el Estado se quede con las autopistas radiales quebradas no supondrá «tirar el dinero» y que incluso puede resultar un «buen negocio». El responsable público razonó su respuesta con que «pueden acabar costando menos que si se hubieran construido directamente a cargo de los Presupuestos», en vez de hacerlo a través de un contrato de concesión.

El ministro explicó que su departamento tiene que quedarse con las autopistas porque así se establece en el contrato de concesión por el que se construyeron para supuestos de quiebra como al que se han visto abocadas. «Las autopistas se construyeron mediante contratos de concesión, por el que las empresas adelantan una inversión que posteriormente recuperan mediante el cobro de peaje, pero el negocio no salió porque el tráfico no da para recuperar lo invertido, y el contrato prevé que si la concesión quiebra, pasa a manos del Estado», explicó Catalá.

«Y lo lógico es que si te quedas con las carreteras, pagues lo que valen», añadió en referencia a la responsabilidad patrimonial que el Estado tiene que asumir ante la concesionaria de las radiales. Sin embargo, por el camino ya está en fase de liquidación la sociedad Accesos de Madrid (participada por Abertis, Sacyr y ACS) y que no había podido responder a un coste de 666 millones de euros, como se constató en el momento de solicitar el concurso en septiembre de 2012 .

Esta fue la adjudicataria de la R-3 (Madrid-Arganda) y R-5 (Madrid-Navalcarnero), pero nada pudieron hacer ni los préstamos participativos del Estado ni la cuenta de compensación abierta hasta esa fecha para amortiguar la falta de tráfico. El Ministerio de Fomento se comprometió la pasada semana a quedarse en julio de 2017 ambas vías para evitar que el pasado jueves tuvieran que cerrar al tráfico por orden de un juez.

A estas dos piezas de dominó le siguen otras dos. En los juzgados de lo Mercantil esperan Henarsa, participada por Abertis, ACS, Acciona y Globalia y adjudicataria de la R-2 (Madrid-Guadalajara); y la sociedad formada por Cintra-Ferrovial, Sacyr y la antigua Caja Castilla-La Mancha (hoy integrada en Liberbank), que se adjudicó la R-4 (Madrid-Ocaña). La primera está en concurso desde 2013 y enfrenta al Estado contra 450 millones de euros, mientras que la segunda se acogió a la suspensión de pagos en 2012 y tiene los 575 millones de su construcción por pagar.

Además, estas infraestructuras se suman a un total de ocho autopistas que, según la patronal de obra pública Seopan pueden enfrentar al Estado al desembolso de unos 5.000 millones de euros. En 2014 hubo un intento por parte de la Administración de rescatar estas adjudicaciones con una quita del 50%, pero no fue posible llegar a un acuerdo.

El ministro Catalá defendió el lunes estas obras, lo mismo que el hecho de que juez haya permitido que la R-3 y la R-5 siguieran en explotación más allá del pasado sábado, cuando legalmente podía haberse ordenado su cierre. «Es bueno que sigan abiertas, no tiene sentido cerrar infraestructuras y, además, la situación económica se va recuperando y tienen algo más de actividad», indicó el ministro en declaraciones a TVE.

«Preferiríamos que la concesión hubiera sido sostenible, hemos trabajado para ello e incluso planteamos una renegociación de la deuda, pero actualmente están en quiebra y el Estado se tendrá que hacer cargo de ellas porque así lo establecen los contratos», asumió. En la misma línea, defendió que sigan abiertas por los trabajadores, el número de usuarios y por el incremento de tráfico que registran. Según datos del propio Ministerio de Fomento al cierre del pasado mes de agosto, casi 11.000 vehículos circulan cada día por la R-3 Madrid-Arganda, un 6% más que hace un año, y unos 7.500 conductores toman diariamente la R-5 Madrid-Navalcarnero (+11,3% más), las dos en liquidación.