Las Provincias

El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, tras visitar una sucursal de la entidad. :: C. RODRIGUEZ
El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, tras visitar una sucursal de la entidad. :: C. RODRIGUEZ

El Gobierno inicia el proceso de fusión entre las nacionalizadas Bankia y BMN

  • El FROB condiciona la decisión definitiva a que haya «un gobierno en plenas funciones» y no cierra la puerta a cambiar de opinión

El Fondo de Reestructuración Ordenada bancaria (FROB) ha comunicado a Bankia y a Banco Mare Nostrum (BMN) el acuerdo de su comisión rectora para «poner en marcha las medidas necesarias para analizar la reordenación de sus entidades de crédito participadas mediante la fusión de Bankia y BMN». Sin embargo, tampoco se cierra en banda para explorar «al mismo tiempo, otras posibles alternativas para maximizar el valor de las mismas y, por tanto, optimizar la capacidad de recuperación de las ayudas públicas».

La operación se realizará mediante la contratación de asesores externos al FROB y contemplará el análisis de la estrategia de fusión, en primer término, y de las demás opciones que puedan favorecer el cumplimiento de las obligaciones legales que tiene el organismo público de reforzar los recursos propios de las entidades nacionalizadas para una futura privatización.

Aunque la fusión entre los dos bancos es una posibilidad que se plantea desde hace tiempo y ha contado públicamente con el apoyo de los actuales responsable de ambas entidades. Ya en junio, el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, admitió abiertamente la posibilidad de que su entidad se fusione con BMN -resultado de la fusión de Caja Granada, Caja Murcia, Penedés y Sa Nostra. Para el bancario, la decisión tenía sentido porque se trata de dos bancos «complementarios» en cuanto a la red de distribución y por sus modelos de negocio bancario.

En todo caso, el futuro de Bankia y BMN no terminará por esta unión, sino por el proceso de privatización que la propia legislación establece para finales del próximo año. Después de haber devuelto unos 1.600 millones de euros de las ayudas recibidas a través de la venta de un 7,5% de su accionariado y dos dividendos repartidos entre sus accionistas -el FROB controla algo más del 60%-, Goirigolzarri siempre insiste en que la privatización es el objetivo final.

No obstante, el FROB prefiere no pillarse los dedos y advierte de que se trata «exclusivamente de una actuación de estudio» que, en su caso, «exigiría la posterior adopción de la decisión final en una Comisión Rectora con representantes de los ministerios de un Gobierno en plenas funciones, y dentro del marco legal aplicable, en particular de ayudas de Estado, y previa obtención de las autorizaciones correspondientes», indica el organismo.

Entre ambas suman 2.588 sucursales (1.906 en Bankia y 682 en BMN) y más de 17.300 trabajadores (13.449 y 3.904, respectivamente). Además, tienen un volumen de créditos de 116.475 y 23.447 millones, en cada caso; y un conjunto de depósitos de 107.908 y 22.763 millones. Se consolidaría la cuarta posición que ya ocupa Bankia en el mercado español por volumen de activos gestionados, con un capital superior a los 244.000 millones.

El camino que le resta hasta culminar una absorción -el tamaño de Bankia es muy superior al de BMN- no será corto. Además, existen dos impedimentos formales a que la operación se llevase a cabo antes de que finalice el próximo año. Por una parte, Bankia no puede realizar ninguna adquisición antes del 31 de julio, tal y como establece el Memorandum impuesto por la Unión Europea. A su vez, tampoco tiene permitido ampliar su tamaño bajo determinadas circunstancias, hasta el 31 de diciembre de 2017.