Las Provincias

Blanca Marín: «Es conflictivo definir zonas con libertad horaria, da ventaja a algunos operadores»

La secretaria autonómica de Economía, Blanca Marín, en su despacho en un momento de la entrevista. :: manuel molines
La secretaria autonómica de Economía, Blanca Marín, en su despacho en un momento de la entrevista. :: manuel molines
  • La dirigente socialista Blanca Marín opina que la figura de ZGAT «es desacertada» y genera problemas entre grandes superficies, no con el pequeño comercio

Blanca Marín (Asturias, 1964) dejó en agosto la gerencia de la Entidad de Infraestructuras de la Generalitat (EIGE) para relevar a María José Mira como secretaria autonómica de Economía. La exconcejal socialista de Alcoy, nueva número dos de Rafael Climent, confía en «trabajar coordinadamente» con sus compañeros de Compromís.

¿Con qué retos afronta esta etapa en la administración?

El principal reto es lograr lo que marca el Acuerdo del Botánico en materia de cambio del modelo económico: reindustrialización, internacionalización, innovación y trabajo en calidad, aderezado de una mejora de la actuación de la administración para favorecer la puesta en marcha de proyectos y la continuación de la actividad económica.

¿Le preocupa el funcionamiento del mestizaje en Economía, visto por muchos como el motivo que le costó el cargo a su antecesora?

Vengo de la Conselleria de Vivienda, que ha sido ejemplo de buen funcionamiento con el mestizaje y me gustaría emular esa buena experiencia en esta conselleria, donde he encontrado buena receptividad y sintonía con el equipo de dirección.

¿Cómo son sus relaciones con los agentes económicos y sociales?

En un año me reuní con más de 80 municipios, me gusta escuchar. He iniciado ya los contactos y las relaciones serán buenas, seguro, porque los gobiernos deben de escuchar a los destinatarios de sus políticas.

Femeval les reclamó celeridad y apoyo a la industria, ¿qué prepara en materia de reindustrialización?

Se trata de plantear que el futuro de la economía valenciana es volver al pasado, a más peso de la industria. Que pase del 18,8% actual al menos al 20% del PIB, y se facilite la internacionalización, lo que han hecho siempre nuestras empresas. Ese modelo, truncado por la burbuja inmobiliaria, es el que hay que recuperar.

¿Le inquieta la situación de las patronales o su reestructuración?

Creo que la mala experiencia económica de las provinciales está facilitando ese cambio de modelo y es importante que haya una organización autonómica que sea un interlocutor fuerte, que canalice las demandas de todas las sectoriales y de las principales empresas. Y, sobre todo, que sea ejemplo de buena gestión económica, con transparencia.

¿Cómo afronta el importante debate sobre la libertad horaria?

Es el que más ruido mediático ha generado porque la figura de Zona de Gran Afluencia Turística (ZGAT) es desacertada y ya generó conflicto al anterior gobierno. Estamos en una fase de revisión de la normativa para anular las ZGAT y reiniciar el proceso de diseño. Es bueno recordar que el Acuerdo del Botánico planteaba un modelo equilibrado comercial y una apuesta por el comercio de proximidad. Hay que buscar el consenso para conciliar ese mandato político con el normativo.

El sector se queja de los bandazos y reclama estabilidad y seguridad jurídica, ¿qué falla en las ZGAT?

Somos los primeros interesados en generar un marco de estabilidad y certidumbre. Sería bueno aprovechar esta nueva oportunidad para trabajar en el consenso, lejos del ruido mediático y buscar una solución desde la serenidad, sin prisas, conciliando el proyecto político con una norma que tenemos que cumplir. La figura de ZGAT ha generado más problemas que soluciones. No es pacífico definir un ámbito territorial, se genera una ventaja competitiva a unos operadores frente a otros. Se ha intentado trasladar que era un problema entre pequeño y gran comercio, pero la ZGAT lo que ha generado es un problema entre el gran comercio que está en un sitio y el que está en otro y, en ocasiones, es difícil justificar que esa ZGAT preste servicio comercial a los turistas.

¿Y cuál sería el camino a seguir, la opción de concentras aperturas en Navidad, Pascua y verano?

Hay que estudiar las alternativas, esa probablemente sea más justa en cuanto a la capacidad competitiva de todos los agentes. Además, ya podemos analizar el efecto de la liberalización total en otros territorios y, frente a la estimación inicial en Madrid de crear 20.000 puestos, ha habido destrucción de empleo. Es un marco que genera controversia porque no se vio respaldado por un incremento de ventas, sino por una redistribución de cuotas de mercado y eso ha supuesto conflicto entre los agentes que se sienten beneficiados o perjudicados en función de esa delimitación. Por tanto, creo que la ZGAT es una mala figura pero tenemos que aplicarla, analizarlo todo y diseñar el futuro con mimo.

Como experta en urbanismo, ¿qué opina de la figura de Actuación Territorial Estratégica (ATE)?

A nivel técnico, nace para actuaciones singulares pero se presentaron proyectos que se podían haber tramitado por la figura tradicional del PAI, algo chocante. Les Corts han decidido que no se use más y, en las que estaban en trámite cuando llegó este gobierno, ha demostrado que el marco es la seguridad jurídica.

¿Qué le parece que siga pendiente la de Puerto Mediterráneo?

Estaba en fase de informe y, por mi experiencia, puedo decir que los procedimientos urbanisticos son mucho más lentos de lo que nos gustaría, pero hay que garantizar que esa huella sobre el territorio sea con mínimo impacto y máximo beneficio.

¿Y el futuro sistema de retorno de envases, habría que analizar el actual como exige el sector?

Es necesario ver qué efectos supone y, desde el análisis con rigor de las diferentes experiencias, debatirlo con calma. Todas las políticas deben ser evaluadas, el sistema actual pero también los efectos de uno nuevo, no sólo en términos económicos, también de impacto ambiental.