Las Provincias

Comsa, una empresa veterana en constante evolución

Exterior de las oficinas  de la compañía  valenciana Comsa. :: LP
Exterior de las oficinas de la compañía valenciana Comsa. :: LP
  • La empresa conmemora este año sus tres cuartos de siglo, en los que se ha pasado el relevo a tres generaciones de una misma familia

  • Comsa nació en 1941 para suministrar fertilizantes, pero hoy ha ampliado su porfolio desde la cosmética hasta las resinas

En 1941, España estaba por reconstruir tras los estragos causados por la Guerra Civil y en el campo valenciano había que ponerse manos a la obra para recuperar, en la medida de lo posible, el tiempo malogrado en producción y redes comerciales, pese a tener en aquel momento al resto de Europa inmersa en la Segunda Guerra Mundial . En ese contexto fue en el que Enrique Fibla fundó Comercial de Productos Químicos, que años más tarde convertiría su nombre en Comsa.

Los años del nacimiento de un proyecto siempre tienen una fuerte carga épica, pero hacerlo en aquella época contaba con un valor añadido que puede explicar, en cierto sentido, los movimientos que se han producido en estos tres últimos cuartos de siglo con las sucesivas generaciones de la familia.

La primera instalación de la empresa fue un almacén de abonos y fertilizantes para el campo, pero Fibla tomó la decisión de ampliar miras y, una vez levantado el bloqueo internacional que obligó a la autarquía, se embarcó con destino a los Estados Unidos para traer producto de la primera economía del mundo a esta orilla del Mediterráneo, como recuerda su nieto Francisco Javier Cortés, que asumió la dirección de la firma en 2010 de manos de su padre, Francisco Cortés, que la había recogido a su vez del fundador de la compañía en la década de los 70.

Hoy, Comsa se define como una compañía globalizada de origen valenciano que centra su actividad en la distribución de productos químicos, materias primas y productos especiales de los sectores de cosmética, detergentes, composites, tratamiento de superficies, aguas e industrial. Aunque no presume de contar con una gran envergadura, lo cierto es que su tamaño le ha permitido defender su posición de distribuidor de productos químicos, siendo el enlace especialista entre grandes productores y usuarios finales. «Somos la única empresa que queda actualmente de nuestro nivel, con una capilaridad que es uno de los puntales de la empresa. Además, el resto de competidores ya son de multinacionales», reconoce Cortés.

A día de hoy, Comsa está altamente posicionada como distribuidora en mercados tan aparentemente dispares como el de la cosmética y los detergentes. Si sus orígenes estaban en un pequeño almacén, actualmente, la compañía cuenta con más de 6.000 metros cuadrados de instalaciones en las que ha invertido en avanzada tecnología de almacenamiento, transporte y distribución, destacando una capacidad de suministro de 14.600 toneladas.

Como empresa familiar, Comsa ha generando su propia familia, facilitando la creación en 1985 de QMC Tecnología Química, en la que produce adhesivos estructurales, coatings., y, ya en 2014, de Aerox, en la que se fabrica sistemas para el sector eólico. Así pues, se completa un grupo de empresas que en el año 2015 tuvo una facturación consolidada de 12 millones de euros, una previsión de 16 millones de euros para 2016 y 18 millones de euros en 2017.

El crecimiento de la matriz se ve desde la empresa con optimismo, junto a la expansión de QMC, posicionada internacionalmente en más de 24 países, con un 70% de su facturación procedente del exterior y con sede propia en México y Brasil; al igual que el rápido desarrollo de Aerox, fundada hace dos años y ya reconocida como proveedor oficial de grandes fabricantes mundiales de elementos para aerogeneración.

Esta voluntad de explorar nuevos territorios explica que QMC Tecnología Química invierta anualmente el 5% sobre ventas en investigación, desarrollo e innovación (I+D+i), para el desarrollo de nuevas tecnologías e incorporando a su departamento técnico personal altamente cualificado, con exclusiva dedicación a la investigación, y en contacto con los últimos avances tecnológicos.

Esto le permite que anualmente se desarrollen numerosos proyectos, centrados en potenciar el desarrollo de cada sector en el que trabaja, como son la piedra natural y la cerámica, la ingeniería civil, la energía y los revestimientos industriales mediante nuevas formas para aumentar la competitividad. Sin ir más lejos, la otra pieza de la compañía, Aerox, es una 'spin off' de QMC Tecnología Química y que se encuentra en pleno proceso de afianzamiento y captación de socios.