Las Provincias

La banca tantea a las grandes fortunas valencianas para que se deshagan de sus sicav

  • La amenaza de cambios en la fiscalidad de las sociedades de inversión impulsa una ofensiva de las entidades para llevar ese capital a sus fondos

La mala fama que han cogido las sociedades de inversión de capital variable, conocidas simplemente como sicav, ha hecho que varias de las principales formaciones políticas las señalen públicamente como sospechosas de ser herramientas para el fraude, al cargar con una fiscalidad del 1%, lejos del tipo general del Impuesto de Sociedades o del de Patrimonio.

Estas sociedades deben tener un mínimo de 100 miembros, pero tanto PP como PSOE quieren obligar a que los partícipes tengan una porcentaje máximo y mínimo para evitar que unas pocas personas sean titulares de la mayor parte de los 2,4 millones de euros mínimos que se ha de reunir para constituirlas y el resto ejerzan de 'mariachis' o acompañantes, a cambio de unos pocos euros.

Ciudadanos incluye en el mismo párrafo de su propuesta de pacto con el PP reforzar el Servicio de Prevención del Blanqueo de Capitales (Sepblac) y devolver a la Agencia Tributaria el control fiscal de las sicav, que actualmente corresponde a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Por su parte, Podemos las tiene enfiladas y, en su programa electoral de las últimas elecciones dejaba poco lugar a dudas: «Acabaremos con las sicav tal y como las conocemos: regularemos su régimen para evitar que actúen como pantallas de elusión fiscal de las grandes fortunas», prometían al respecto el partido de Pablo Iglesias.

Los accionistas principales de algunas de las mayores sicav de capital valenciano están siendo tanteados por las entidades financieras para que liquiden estas sociedades o dejen que sean absorbidas por fondos de inversión, con una fiscalidad similar y más discretos, al no estar sometidos a unas exigencias de transparencia tan elevadas como las sicav, de las que se puede conocer la identidad de sus partícipes y muchos otros detalles a través de la web de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Por contra, la política de inversión de los fondos no está en manos de los partícipes a través de un consejo de partícipes (como sí ocurre las sicav), sino que es monopolio de las entidades financieras. «Si desaparecen las sicav en beneficio de los fondos, el Estado no recaudará más, sino que los bancos ampliarán su mercado, perjudicando a los asesores financieros»; advierte José María de Hevia, de Efe&Ene. De hecho, el experto recuerda que sus servicios están regulados por orden de la Unión Europea y atribuye su mala fama a la manipulación y a la falta de cultura financiera en el país.

En todo caso, estos movimientos se han multiplicado desde las elecciones del 20 de diciembre. Aunque en el conjunto de España hay más de 3.000 sicav y de enero a agosto han sido absorbidas por fondos 124 sociedades de inversión, lo cierto es que esto significa un aumento del 4.033% comparado con el mismo periodo del año anterior.

Esta situación, considerada «una avalancha,» según fuentes financieras, ha despertado los recelos de la Dirección General de Tributos del Ministerio de Hacienda. En respuesta a una consulta, el órgano ha advertido que, si en estas operaciones de absorción «su finalidad es conseguir una ventaja fiscal al margen de cualquier razón económica diferente, no es de aplicación el régimen especial». De este modo, los socios de la sicav tendrían que pasar de pagar un 1% por sus ganancias a entre un 19% y un 23% en sus declaraciones de IRPF.

El uso de sicav es habitual entre las grandes fortunas españolas. Así, participan en ellas personajes tan conocidos como Alicia Koplowitz (Morinvest), la familia March (Cartera Bellver), la hija del fundador de Inditex Sandra Ortega (Soandres de Activos), la familia Botín (Cartera Inmobiliaria) o la familia Del Pino (Allocation Sicav)

En la Comunitat están domiciliadas trece sicav, de las que seis lo están en Valencia y el resto en Elche. Sin embargo, esto es independiente del origen de sus propietario. De hecho, la mayor parte de las fortunas valencianas participan en sociedades de Madrid o Barcelona, en función de la dirección sociedad que las administran.