Las Provincias

«Se están perdiendo fondos europeos para infraestructuras por falta de iniciativa»

José Luis Santa Isabel, presidente de Fecoval, en su despacho. :: irene marsilla
José Luis Santa Isabel, presidente de Fecoval, en su despacho. :: irene marsilla
  • José Luis Santa Isabel, presidente de la Federación de Contratistas de Obra Pública de la Comunitat, que apuesta por la participación privada, denuncia que la ausencia de Gobierno mantiene al sector en una situación «desesperante»

La incapacidad para consensuar un Gobierno tiene al sector de la obra pública en una situación de inquietud y agonía. Sin saber cuáles van a ser los presupuestos para el año que viene, los contratistas viven en una constante «incógnita», tal y como explica el presidente de la Federación de Contratistas de Obra Pública de la Comunitat Valenciana (Fecoval), José Luis Santa Isabel. El dirigente alerta de que esta situación perjudica directamente a los trabajadores de la actividad y aboga por elaborar una hoja de ruta que no esté sometida a las inclemencias políticas y económicas.

¿De qué manera repercute la falta de Gobierno en la obra pública?

El plazo para las inversiones se terminó en julio, estamos a mediados de septiembre y no hay presupuestos definidos. Es decir, todo el sector está viviendo a ciegas. Esto se suma a la situación de infrafinanciación de la Comunitat. Es un bloqueo en la financiación que se traduce en que 70.000 familias no van tener para comer. Es lamentable y desesperante.

¿Qué le parece la apuesta de la conselleria de Vivienda por la rehabilitación?

Va muy en concordancia con el discurso europeo. Por otro lado, la conselleria está haciendo mucha participación de ideas y mucho congreso, pero en la práctica hace poco. No hay que hablar tanto de medidas, sino aplicarlas. El problema es que se rige todo por tiempos políticos, que se dilatan mucho y van acorde a la necesidad perentoria del mercado. De hecho, hay indicios de que la mejoría que empezábamos a tener se está desacelerando. Además, se están perdiendo fondos europeos por falta de iniciativa particular. La Unión Europea dispone de 30.000 millones de euros para la rehabilitación y la Administración debería ir con una planificación clara para coger ese dinero. En eso tenemos que aprender mucho de países como Francia, Reino Unido y Alemania, que han sido muy hábiles en ir enseguida a por un programa en cuanto se ha abierto.

El mercado inmobiliario muestra síntomas de reactivación ¿tiene esto su reflejo en la obra pública?

No. Ha habido mucha venta de inmuebles que estaban en manos de bancos, pero todavía la reacción es cuanto a obra pública es mínima. Lo que sí ocurre es que al haber tan pocas licitaciones, la competencia es feroz, lo que ha derivado en dejar vía libre a cualquier tipo de oferta. Las empresas están tan ahogadas que hacen bajas desmesuradas en los precios y al final estamos precarizando un sector que de por sí ya lo está. Le hemos pedido a la Administración que controle esas reducciones.

En el primer semestre, la Comunitat ha concentrado el 2,36% de las licitaciones en España, ¿está la región marginada en los planes de inversión de infraestructuras?

Sí y llevamos marginados muchos años. Primero, el Estado no tiene un criterio definido para repartir el dinero que existe y al final vemos situaciones en las que se invierte más en el lugar de origen del presidente del Gobierno. Sólo hay que ver lo que se ha destinado a Galicia y cuánto a Castilla y León. No acuso a nadie, pero es una costumbre que ha habido siempre en este país. Y luego, aparte, tenemos un problema de visibilidad; ha habido pocos valencianos en Madrid defendiendo nuestros intereses. Es decir, hemos tenido poca influencia en las decisiones estatales.

¿Hay necesidad de obra nueva en la Comunitat?

Hace falta mucha construcción para no perder competitividad. Hay ocho ámbitos que necesitan inversión: hidráulico, el del transportes, infraestructuras sociales, urbanismo, digital, el de la energía y el mantenimiento. En concreto, la Comunitat tiene problemas de sequía muy graves, por lo que hay mucha urgencia de obras hidráulicas.

¿Es cierto que la promoción inmobiliaria durante la crisis ha demonizado la imagen de los contratistas?

Hay una confusión entre promoción y construcción. No fue el boom de la construcción, fue el de la promoción y los bancos. Se trata de una licencia léxica que nos ha hecho mucho daño. Hemos perdido el 50% de nuestras empresas por falta de inversión y porque los promotores no han pagado, por tanto, no somos culpables, sino víctimas. Nosotros hemos construido siempre al mismo precio, cada vez con márgenes más estrechos por la subida de costes. Era el de la promoción el que subía precios.

¿Qué fórmulas proponen para dinamizar la obra pública?

Planificación y colaboración público-privada. Aparte, hay que replicar en Madrid la infrafinanciación que hemos tenido en infraestructuras, que desde 2006 tenemos cifrada en 7.500 millones por debajo de la inversión media. En cuanto a la planificación, hay que ordenar todas las necesidades que tengamos y presentarlas bien, así habrá una hoja de ruta común para cualquier gobierno que venga. Luego cada uno le pondrá su color, pero habrá una base estructural que no estará sometido a las inclemencias políticas y económicas. Se podrá funcionar a largo plazo. En cuanto a la colaboración público-privada, se debe hacer con un marco legal que otorgue seguridad jurídica para que las inversiones privadas funcionen sin que caigan en abusos ni precarización. En definitiva, veo un futuro en el que la línea entre público y privado se difumina; es imposible que el sector público consiga solo los resultados económicos que redundan en el bienestar en la sociedad.

¿Y, en resumen, cuáles son sus principales retos?

Primero, hacer consciente a la Administración de la necesidad de infraestructuras; segundo, elaborar un mapa con las necesidades que hay en ese sentido; y tercero, ver qué marco legislativo se monta para atraer capitales privados e ir a Europa a agarrar el plan Juncker.