Las Provincias

Grupo Bertolín, el nuevo despegue de un clásico valenciano

El nuevo despegue de un clásico valenciano
  • La compañía cuenta entre sus últimos clientes con DB Schenker, Importaco, Bauhaus o Lidl y participó en la recuperación del Colegio de la Seda

  • El Grupo Bertolín ha conseguido superar la crisis y vuelve a crecer en facturación pese al desplome de la inversión pública

El estallido de la crisis económica que se prolonga ya ocho años tuvo efectos devastadores en el conjunto de la actividad productiva española y valenciana, pero hubo determinados sectores en los que azotó con más virulencia a causa de los excesos que les llevaron a superar con su oferta la capacidad de la demanda y el crédito de las entidades financieras que debían facilitar las compras. Ese fue el caso de la promoción de viviendas, pero también hubo otros que se vieron arrastrados por el efecto sumidero y acabaron siendo damnificados por los daños colaterales.

A este último grupo se vieron condenadas las empresas de obra pública que, si bien muchas de ellas tuvieron actividad con el negocio residencial, lo cierto es que eran reconocidas entre las mejores de Europa por su obra civil pero a las que el desfonde de las cuentas públicas dejaron sin carga de trabajo y con un siete en el capítulo de ingresos, por los retrasos en los pagos de la administración.

Compañías valencianas que habían firmado algunos de las obras más destacadas del país empezaron a pasar estrecheces y algunas de ellas no han podido sobrevivir a los devastadores efectos del desplome. Sin embargo, está el caso de otras que han podido sacar fuerzas de flaqueza, gracias a actuar con sensatez en la fiebre del ladrillo, rigor tras el colapso y con un punto de buen afortuna.

En esa reducida nómina se encuentra el Grupo Bertolín, una de las otra vez grandes empresas valencianas del sector de la construcción, «especializada en la totalidad de las actividades y procesos que se derivan de este ámbito de actuación», como desde la propia compañía se definen.

Sobre sus hombros, más de 50 años respaldan una trayectoria tras la que ha conseguido alcanzar tierra firme en los últimos ejercicios, pese a la práctica inexistencia de adjudicaciones de obra pública entre 2008 y hasta la actualidad, cuando el volumen no llega a un 10% de lo que fue. Teniendo en cuenta ese marco, destaca aún en mayor magnitud que su facturación en 2015 haya sido de 69,63 millones, un 1% más que el año anterior. Además, ese último ejercicio completo siguió registrando beneficios, pese a un recorte del 33% respecto al año anterior, quedando en 1,5 millones.

En los últimos meses, la empresa ha conseguido contratos de relevancia en distintos ámbitos. El último se conocía esta semana y consistía en las obras del segundo hangar del Aeropuerto de Teruel, que se destinara a uso de helicópteros, aviación ejecutiva, comercial y logística, así como para el desarrollo de actividades aeronáuticas, formación, ensayos o actividades comerciales aeroportuarias.

Aunque resulta desconocido para el gran público, esta instalación es una de las más relevantes de España, aunque sus funciones no son tráfico de pasajeros, sino que es un gran taller para aeronaves que incluso ha sido punto de despegue para prototipos espaciales por sus peculiares características y prestaciones para las empresas que allí actúan. A diferencia de otros competidores, el Grupo Bertolín realizará la estructura metálica, al disponer de un taller propio de fabricación denominado Estructuras Metálicas El Oliveral, S.L.U., además de proveer los medios de montaje necesarios para su construcción.

Por otra parte, DB Schenker , empresa perteneciente a Deutsche Bahn (el equivalente a Renfe en Alemania), encargó antes del verano a la empresa la construcción de su nueva Plataforma Logística totalmente informatizada en el polígono Industrial El Cañaveral de Madrid. La obra, de grandes dimensiones, tiene un presupuesto de 11,6 millones de euros y consta de almacén logístico, edificio de oficinas y almacén para el transporte terrestre, aéreo y marítimo.

Sin embargo, el resto de sus trabajos en las últimas fechas no se sitúan en un listón inferior. Así, ha construido las nuevas oficinas de la compañía Importaco Casa Pons, la nueva sede de la empresa farmacológica valenciana Sesderma o las nuevas instalaciones de la cadena Bauhaus o Lidl. También ha sido responsable de la rehabilitación de un edifico singular como la antigua harinera del Grao de Valencia o de una de las grandes joyas que vuelven a brillar en la capital: el Colegio del Arte Mayor de la Seda.