Las Provincias

Montero abandona la sede de la patronal. :: efe
Montero abandona la sede de la patronal. :: efe

Rafael Montero abandona la confederación de Castellón al mes de su destitución

  • El ex secretario general de la organización renuncia a su empleo y espera el cobro de tres nóminas con las que ingresaría 15.000 euros

El que fue secretario general de la Confederación Empresarial Castellonense (CEC) durante 36 años, Rafael Montero, renunció ayer a su empleo en la organización. La renuncia ha llegado un més después de que la patronal le destituyera por «la pérdida de confianza y falta de transparencia» después de ser imputado por un fraude de 1,8 millones de euros en cursos de formación fraudulentos.

Así, el histórico miembro de la organización dejaba ayer su puesto de trabajo y se convirtió, de este modo, en el último peso pesado en abandonarla. Según revelan fuentes de la CEC a LAS PROVINCIAS, Montero decidió causar baja «sin exigir ningún tipo de condición». Así, el que también fue secretario general de la patronal autonómica (Cierval), se desvincula por completo de la asociación castellonense, dirigida por una gestora desde el pasado 28 de julio.

Por otro lado, el dirigente espera el cobro tres nóminas pendientes del último año al igual que el resto de trabajadores, según desvelaron las mismas fuentes. En su caso, la cuantía podría ascender a los 16.000 euros en total.

Fue la última semana de julio cuando el juez de primera instancia Pin del juzgado número de 1 Nules ordenó el procesamiento de Rafael Montero y José Antonio Espejo -encargado de los cursos de formación de CEC- por un supuesto caso de falsedad documental y delitos contra la Hacienda Pública y la Seguridad Social en 2009 y 2010 con los fondos destinados a los cursos de formación, cifrados en 1,8 millones de euros.

Pese al procesamiento, Montero se resistía a dimitir bajo el argumento de que era persona laboral y no un cargo empresarial. De esa manera, el ex secretario general era el único miembro de la cúpula que permanecía en el cargo, puesto que justo tres días antes de la orden del juez, se produjo la dimisión en bloque de los tres vicepresidentes de la organización y, como reacción, de la de su presidente en los últimos 29 años, José Roca. El motivo: aparte de la crisis desatada por la causa judicial, era la situación económica de la patronal, abocada al concurso de acreedores.

La estrategia que estaba siguiendo Montero hasta ahora en presentar un enemigo que permita cerrar fila con el objetivo de aglutinar un respaldo suficiente como para no tener que salir a cajas destempladas. Así, la propuesta de reestructuración de las organizaciones patronales que está presentado a las provinciales los presidentes de Cierval y de la Confederación Empresarial Valenciana (CEV), José Vicente González y Salvador Navarro, respectivamente estaba siendo boicoteada por Montero al considerarla como un intento de controlar Castellón desde Valencia.