Las Provincias

Bruselas elimina los aranceles con Sudáfrica y pone en jaque las naranjas valencianas

Trabajadoras de un almacén de naranjas en Godelleta (Valencia). :: Txema Rodríguez
Trabajadoras de un almacén de naranjas en Godelleta (Valencia). :: Txema Rodríguez
  • La Eurocámara amplía el plazo para importar cítricos con un acuerdo que AVA ve «un caballo de Troya bajo la coartada de falso humanitarismo»

El Parlamento Europeo confirmó ayer los peores pronósticos para los citricultores valencianos. Con 417 votos a favor, 216 en contra y 66 abstenciones, el pleno de la Eurocámara dio el visto bueno al pacto entre la UE y Sudáfrica, Botsuana, Lesoto, Mozambique, Namibia y Suazilandia, por el que sus exportaciones tendrán un trato preferente en el mercado comunitario.

El acuerdo, al que se opusieron todos los eurodiputados de la Comunitat y los españoles, salvo nueve del PP y dos de UPyD que votaron a favor y nueve abstenciones del PSOE, incluye la supresión de los aranceles a las importaciones de cítricos procedentes de Sudáfrica y otros cinco países de la llamada Comunidad para el Desarrollo del África Meridional de julio a noviembre.

En la práctica, se amplía más de un mes el plazo de entrada de las naranjas sudafricanas en la UE, hasta finales de noviembre, y eso hace que coincidan en el mercado con las navelinas españolas, la variedad de naranja mayoritaria en la Comunitat.

A la preocupación por una sobreoferta que desplome los precios entre los citricultores se une, además, la relativa al mayor riesgo de introducción en suelo europeo de nuevas plagas como la mancha negra.

En este sentido, desde la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) alertaron ayer de que la decisión de la Eurocámara «se convertirá en un verdadero caballo de Troya que, bajo la coartada de un falso humanitarismo que no se corresponde en absoluto con la realidad de los hechos, tendrá efectos letales para nuestras naranjas».

La falta de un estudio de impacto sobre las consecuencias del acuerdo comunitario es, precisamente, el motivo al que achacó el portavoz PP en el Parlamento Europeo, Esteban González Pons, su oposición al acuerdo aprobado ayer. En su explicación de voto, el eurodiputado valenciano señala que esta nueva concesión a las exportaciones de naranjas sudafricanas agrava el «malestar del sector por la pasividad de la Comisión Europea a la hora de hacer frente a la amenaza que supone la enfermedad de la mancha negra». Al respecto, agrega que «no sólo no está atendiendo a esa preocupación, sino que ha relajado recientemente los controles sobre el terreno».

En 2015, Sudáfrica exportó a Europa más de 400.000 toneladas de agrios, especialmente naranjas, y protagonizó numerosos incidentes en materia de sanidad vegetal.

Premio al incumplimiento

Desde AVA-Asaja, en declaraciones a LAS PROVINCIAS, criticaron ayer que «se está premiando a un país, como Sudáfrica, que ha incumplido sistemáticamente todos los requisitos de control de la UE y en el que se multiplican cada año los casos de mancha negra, una plaga muy letal».

Y es que en 2015, para evitar que se propaguase en territorio comunitario, los agricultores lograron el compromiso formal del Parlamento Europeo de que, si se superaban las cinco detecciones de mancha negra, se cerraría la frontera de la UE a los productos procedentes de Sudáfrica.

La realidad, no obstante, fue que «se superaron las diez detecciones y no pasó nada», denuncian desde la organización, que añade ese incumplimiento a sus motivos de indignación con las autoridades europeas por concesiones a terceros países, listado que también incluye la reciente decisión del Tribunal de la UE de permitir la importación de 475.000 toneladas de cítricos de Marruecos sin aranceles, al anular la sentencia que invalidó ese acuerdo.

Al Parlamento Europeo, le reprocha ahora esta «claudicación en toda regla ante las presiones de Sudáfrica y sus aliados del norte de Europa», con el agravante de que «incidirá de lleno y de manera tremendamente negativa en el desarrollo de las campañas de exportaciones naranjera en los mercados europeos».

Según Cristóbal Aguado, presidente de AVA, la coincidencia de las naranjas sudafricanas con las navelinas españolas, sobre todo en ejercicios con cosechas elevadas como el próximo, ejercerá una presión bajista sobre las cotizaciones «hasta el punto de comprometer seriamente la rentabilidad de la campaña» y obligarles a cambiar su mapa varietal.

«Es una desfachatez y hoy nos sentimos menos europeos que ayer. No es de extrañar que crezca el euroescepticismo cuando, como en este caso, se legisla en contra de los propios ciudadanos de Europa», zanja.