Las Provincias

La supresión de aranceles con Sudáfrica amenaza la exportación de cítricos valencianos

Trabajadoras en un almacén de naranjas de Godelleta (Valencia).
Trabajadoras en un almacén de naranjas de Godelleta (Valencia). / Txema Rodríguez
  • La Eurocámara vota hoy un acuerdo que suprime barreras comerciales y que puede facilitar la entrada de nuevas plagas como la mancha negra

El Parlamento Europeo debatió ayer y votará hoy el nuevo Acuerdo de Asociación Económica de la Unión Europea con la Comunidad de Estados de África del Sur, Sudáfrica. Un documento que incluye, entre otras medidas, la supresión de los aranceles a las importaciones de cítricos procedentes de aquel país de julio a noviembre.

Las organizaciones agrarias valencianas han hecho campaña en su contra, pero todo apunta a que saldrá adelante. Aunque este tipo de acuerdos comunitarios se enmarcan entre las medias de apoyo a economías menos desarrollas, éste no es el caso, ya que Sudáfrica ocupa el puesto 30 por producto interior bruto (PIB) de los 180 países que analiza el Banco Mundial. España ocupa el puesto 16.

Sin embargo, fuentes agrarias destacan que la importación desde esas procedencias está en manos de británicos y holandeses, que no tienen producción y mantienen vinculaciones históricas con aquel país que les han llevado a ser actualmente aliados en materia comercial.

Por otra parte, las principales razones del rechazo desde la Comunitat son económicas, pero también fitosanitarias. Aunque actualmente se importan cítricos en condiciones ventajosas desde aquel país y Sudamérica, aprovechando el verano austral para cubrir la demanda durante la inexistente producción en Europa, la prolongación a noviembre afecta de lleno a la variedades tempranas como las navelinas.

«El precio ya es bajo, especialmente en esta última campaña, y aumentar la competencia puede hacer un gravísimo daño a la exportación valenciana dentro de la Unión Europea», advierte el responsable de cítricos de La Unió de Llauradors, Carles Péris.

Además, se verán afectadas por el cambio las exigencias para evitar el contagio de plagas, pese a que Sudáfrica ha tenido repetidas incidencias, especialmente por la mancha negra. «Es una desfachatez y una vergüenza que se premie a un país que ha incumplido sistemáticamente las exigencias de sanidad vegetal», destacan desde la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA).

El Parlamento Europeo refleja esta división en los distintos grupos políticos. Así, independientemente de la posición de la mayoría del Grupo Popular Europeo, el Partido Popular español ha confirmado a LAS PROVINCIAS que votará no a la ratificación parlamentaria. «Este acuerdo es importante para España, pero queremos que se alcance un mejor acuerdo», señala la eurodiputada Esther Herranz. Para la resposnable de agricultura de la formación, «el libre comercio debe partir de la igualdad de condiciones», pero las ventajas con la que contará Sudáfrica cuando entre en vigor plenamente el acuerdo en diez años perjudica los intereses de los productores agrarios de España.

La pasada semana, las organizaciones españolas del sector citrícola ya se dirigieron de forma conjunta a los miembros del Parlamento Europeo y a la Secretaría de Estado de Comercio de España para que se opusieran al levantamiento de los aranceles de las naranjas importadas desde Sudáfrica. Para el sector, esta liberalización (de la que aseguran no haber sido prevenidos y que no fue precedida del debido estudio de impacto) supondría «un durísimo golpe».

Además, alertaron sobre la situación del mercado comunitario, que definen como «muy saturado», y al que ya entraron en 2015 más de 400.000 toneladas de naranjas sudafricanas y que sumaron su efecto entre los productores españoles al del veto ruso a las importaciones comunitarias.

Las organizaciones lamentaron «la falta de reciprocidad y el desequilibrio» entre las negociaciones de la administración europea con el objetivo de abrir las puertas de la Unión Europea -que a su juicio «son extremadamente rápidas, eficaces y opacas» y la política ofensiva de la unió, «incapaz de eliminar los aranceles y que se basa en lentos y costosísimos protocolos de exportación».

El pasado 10 de junio la Comisión Europea ya firmó el acuerdo, hoy le corresponde tomar postura al Parlamento Europeo y, a continuación al Consejo de los Estados Miembros de la Unión.