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Panach: De la horchatería en Alboraya al lineal de Mercadona

De la horchatería  en Alboraya al lineal de Mercadona
  • Tres generaciones de agricultores de la huerta valenciana aportan las raíces a esta empresa que ha sabido adentrarse en el desarrollo de producto

  • Panach negocia con Mercadona la renovación de su colaboración con la cadena tras el éxito logrado este verano

valencia. El tránsito del producto artesano a la producción industrial no es sencillo y requiere saber hacer, constancia y un golpe de fortuna. La pirueta es más complicada cuando el producto en cuestión está unido al imaginario de los consumidores, que le exigen mucho más que a otros a los que sólo les une la funcionalidad o la satisfacción de una necesidad o un capricho. La horchata es mucho más.

Largos veranos de la infancia, vacaciones, familia y amigos. Como el sabor de la magdalena que devolvía los recuerdos de la niñez al protagonista de 'En busca del tiempo perdido' de Marcel Proust, aquí es un alto vaso de horchata fría y un sabor azucarado muy definido lo que obra el efecto. Aunque se han conseguido muy buenos resultados en soluciones embotelladas, lo cierto es que las horchaterías tradicionales que sirven horchata recién elaborada siguen aportando un valor añadido muy difícil de reproducir.

Sin embargo, ese fue el reto que se propuso a la firma Panach. En la empresa de los hermanos José Ramón y Rosa Panach tenían experiencia tanto en la elaboración para el consumo inmediato en su horchatería de Alboraya como en la producción embotellada para su conservación. El reto consistía en romper esa barrera y poder hacer una horchata fresca a la que no hubiera que aplicar los tratamientos que, aún siendo naturales, transforman ligeramente el producto para que se conserve en las mejores condiciones para un consumo totalmente satisfactorio.

«Somos la tercera generación de una familia de agricultores que han estado vinculados a la chufa y a la horchata. Aunque embotellamos horchata convencional para centros comerciales, queríamos crear un producto diferente que ofreciera calidad artesana para, con ese valor añadido, abrirnos un hueco entre las grandes empresas que dominan el sector, con el poder que eso significa tener con los grandes grupo de distribución.

La temperatura y la capacidad de logística son las claves para mantener este producto de temporada al que los hermanos Panach no aplican proteína de la leche, que sirve para mantener la mezcla de agua azúcar y jugo de chufa debidamente mezclado. De este modo, su horchata fresca resulta un producto libre de alérgenos.

El papel de Mercadona en esta aventura ha sido fundamental, como reconoce José Ramón Panach. De hecho, la colaboración entre ambas empresas surge como una demanda de los clientes y desde la cadena de supermercados se destaca que ha tenido un gran éxito a lo largo de este verano.

Prueba superada

El pasado verano y a lo largo del mes de octubre, en función de la llegada del frío, se mantiene a la venta en 80 tiendas de la Comunitat Valenciana como experiencia piloto. Curiosamente, en septiembre se está duplicando la demanda y el saldo está siendo de un consumo de 10 unidades por tienda al día y una satisfacción con el resultado que ha llevado a la cadena y a la empresa a negociar la renovación del productos para el próximo verano, ya que es un producto de temporada.

«Una de las cosas que más impresiona de trabajar con Mercadona es la extraordinaria organización logística con la que actua y el alto nivel de exigencia. Y eso se contagia. Nosotros mismo hemos logrado que pasen menos de 24 horas entre la solicitud del pedido, la elaboración de la horchata fresca, su envío y la puesta a la venta en el supermercado», señala José Ramón Panach.

No es esta la primera vez que se enfrentan a un reto innovador. De hecho, en 2009 sacaron la primera horchata granizada que se podía conservar en ese estado en casa hasta su consumo. Otra de las invenciones más recordadas de la empresa valenciana Panach fue lanzar al mercado en 2013 el primer polo de horchata con el sello de la Denominación de Origen Chufa Valencia. Con una producción inicial de 84.000 unidades, se pudo comprar desde el primer momento en grandes superficies de la Comunitat Valenciana, Cataluña, Murcia, Albacete y Madrid. Y es que desde la empresa tienen claro que «la única salida de una empresa pequeña es la innovación», como repite José Ramón Panach.