Las Provincias

Las asociaciones agrarias alertan de que la sequía hace peligrar las cosechas

  • La falta de lluvias está afectando a los cítricos, granadas, patatas, alcachofas y frutales, por lo que en Alicante se reclama un trasvase

alicante/Valencia. El sindicato agrario Asaja en Alicante ha denunciado que sólo quedan reservas de agua para regar durante 60 días y que si no hay en este periodo un trasvase o precipitaciones peligrará el 25% del regadío en la provincia. En un comunicado, el presidente de la organización, Eladio Aniorte, ha calificado de «dramática» la situación hídrica de la provincia tras un verano sin lluvias y altas temperaturas, sobre todo en los últimos días, lo que ha provocado que los cultivos necesiten un mayor aporte.

La entidad ha puesto recordado que esta situación se alarga desde hace tres años y la falta de trasvases ya ha causado la muerte de arbolado. Si no se enmienda la situación, se originará la pérdida de empleo directo e indirecto y el cambio del paisaje y medio ambiente. Según Aniorte, la granada y los cítricos necesitan ahora contar con recursos para poder tener un buen cuaje y que los frutos crezcan, lo mismo que la patata, la alcachofa y los frutales.

Por su parte, la Unió de Llauradors ha advertido que la «grave sequía» puede hacer perder en la Comunitat Valenciana una parte muy importante de las futuras cosechas de viña, frutos secos, olivos, cereales y pastos, y puede aumentar los costes en otros cultivos de regadío.

Según ha informado La Unió, la conjunción de la ausencia de precipitaciones, las altas temperaturas de los últimos meses y la sequía de las últimas tres campañas afecta «de forma muy negativa» a todos los cultivos y a algunas especies ganaderas. Además, todo ello tendrá una repercusión directa en la disminución de ingresos de los agricultores y ganaderos de la Comunitat.

Estas adversidades climatológicas provocan, según han explicado desde la Unió, desequilibrios fenológicos en la mayoría de cultivos, una intensificación y persistencia del periodo de sequía, calibres de fruta más bajos e incluso una posible pérdida de arbolado por la muerte del mismo. Estas circunstancias repercuten en un incremento del nivel de plagas y del coste de su erradicación.