Las Provincias

La terminal TTI Algeciras, gestionada por Hanjin.
La terminal TTI Algeciras, gestionada por Hanjin. / A. CARRASCO RAGEL

La quiebra del gestor de una terminal de Algeciras inclina la balanza hacia Valencia

  • El gigante coreano Hanjin se declara en bancarrota apenas un mes después de que el recinto andaluz le arrebatara el liderazgo en contenedores a la APV

La tornas se cambian entre el Puerto de Algeciras y la Autoridad Portuaria de Valencia (APV). El conflicto con la estiba pasó factura en julio al recinto valenciano y lo relegó al segundo lugar en lo que se refiere al tráfico de contenedores, por detrás de la instalación andaluza, su principal rival.

Este escenario apuntaba a que el enclave algecireño incrementara su ventaja y terminase 2016 como líder del Mediterráneo en contenedores. Pero un último giro de los acontecimientos podría truncar estos pronósticos: el gigante surcoreano Hanjin, gestor de una de las dos terminales del Puerto de Algeciras, se declaró ayer en bancarrota. A falta de conocer el impacto definitivo, buena parte de su tráfico de contenedores queda ahora en el aire.

Hanjin controla la terminal TTI -Total Terminal International Algeciras-, cuya extensión alcanza las 30 hectáreas. Según adelantó la prensa económica internacional, las entidades acreedoras decidieron retirar su apoyo a la naviera, que llegó a registrar unas pérdidas de 381 millones de euros en el primer semestre y de 4.469 millones en el conjunto del último año. Esta bancarrota ya ha sido calificada como la mayor de la industria del transporte marítimo en toda su historia, según indica la consultora Alphaline. En concreto, las causas clave que han arrastrado a la compañía han sido la bajada de precios y la debilidad de la demanda. Dos factores que Hanjin no ha conseguido afrontar.

Buques paralizados

En Valencia, estaba previsto que un buque de Hajin accediese ayer a la terminal que gestiona Noatum en el recinto del Grao. Desde la APV aseguraron a este periódico que no pusieron inconveniente alguno pero, según confirmó Noatum, la propia naviera dio órdenes al buque de fondear fuera de las instalaciones valencianas y no cargar más, como a otros muchos en todo el mundo.

La quiebra de Hanjin llega en pleno auge de concentración de navieras, un fenómeno que está elevando de manera exponencial la competencia entre puertos. Así, cualquier movimiento puede inclinar la balanza a un lado o a otro. Y, en este caso, puede ser a favor del Puerto de Valencia, que podrá aprovechar para recuperar el liderazgo en la manipulación de su magnitud estrella.

Cabe recordar que los registros de julio confirmaron los peores temores de la APV, que manipuló 2,72 millones de contenedores frente a los 2,74 de un año antes, mientras que Algeciras gestionó 2,75 millones de TEU (contenedor de 20 pies) en los primeros siete meses del año, un 11,1% más que en el mismo periodo de 2015. La pérdida de tráfico se debió, en gran parte, a la falta de personal provocada por la crisis de la estiba, que obligó a desviar cerca del 30% de la carga a otros puertos.