Las Provincias

La heladera valenciana Ice Cream Factory supera los 100 millones de facturación

Empleadas en las instalaciones de Ice Cream Factory. :: francisco garcia
Empleadas en las instalaciones de Ice Cream Factory. :: francisco garcia
  • La heredera de la histórica firma Avidesa consigue en 10 años situarse entre las 100 principales empresas de la Comunitat

valencia. Hace diez años, la fábrica de helados Avidesa pasó a ser Ice Cream Factory Comaker (ICFC) y con ello, empezaba una etapa de innovación y apertura al mercado exterior. A día de hoy, ya ha superado la barrera de los 100 millones de euros en ventas, según los datos correspondientes al ejercicio anterior.

Con esta cifra, la firma valenciana se suma al selecto club de las 100 empresas de la Comunitat con mayor nivel de facturación. En concreto, con los ingresos de la heredera Avidesa, son ya 95 las compañías en superar los 100 millones de euros en ventas. En 2014, Ice Cream Factory Comaker. (ICFC)alcanzó los 91,4 millones de euros, por lo que el incremento en 2015 respecto a entonces ha sido del 9,4%.

«Gracias al experto equipo que configura ICFC y a una intensiva política de inversión, esta joven empresa valenciana ha podido hacerse un hueco no sólo en el competitivo mercado nacional sino en más de 10 países en los que ya opera», explica la firma.

Según publica la compañía, España representa un 35% de su facturación y el 65% restante lo configuran países como Reino Unido, Francia, Italia Portugal y Australia entre otros. Por otro lado, en estos últimos 10 años la factoría de helados ha invertido 70 millones de euros en maquinaria y producto de «última generación», además de generar en los últimos tres años 250 nuevos puestos de trabajo. La plantilla total en campaña alta es de 634 trabajadores.

Entre sus planes, Ice Cream Factory emprenderá a lo largo de este mes un plan de inversiones de 30 millones de euros adicionales los 70 millones invertidos hasta ahora. Además, la compañía espera crecer un 15% durante esta campaña 2016 y ser capaz de generar alrededor de 70 puestos de trabajo en los próximos 18 meses. De este modo, su objetivo es poder fabricar más de 6 millones de piezas de helado al día y convertirse en «una de las fábricas más importantes de Europa».

Durante el año 2015, la heladera consolidó su partenariado con Grupo Once, a través de su sociedad Ilunion, y destaca que empleó a más de 100 colaboradores que gestionan la logística interna y externa de la compañía.

La firma también señala su política de «seguridad alimentaria» a través de la compra de materias primas y envases a proveedores regionales por valor de más de 30 millones de euros, además de las compras a suministradores europeos por valor de 45 millones de euros.

El helado valenciano tiene especial impacto entre los consumidores ingleses. Fue también en el ejercicio pasado cuando la heredera de Avidesa fue galardonada por primera vez fuera de España con el premio al mejor helado de Gran Bretaña.

La factoría, que fue propiedad de Nestlé desde 1993 y 2003, se ha aliado con marcas como Central Lechera Asturiana y Hero para lanzar nuevos productos como son los helados sin lactosa, con calcio y con alto contenido en fruta, según anuncia la firma.

Cabe recordar que Avidesa nació hace cincuenta años en Alzira de la mano de Luis Suñer, que fue un icono para el municipio, así como para toda la región autonómica. Diez años después de su fundación, en 1966, empezó con la elaboración de helados, por lo que era la primera y única fábrica de helados en España. El empresario, además de ser conocido por su exitosa gestión, saltó a las portadas nacionales al ser secuestrado por ETA en 1981. Tenía 71 años y permaneció tres meses en cautiverio. Tras su muerte, el vasco Guillermo Lamsfus pasó a dirigir la compañía, que en 1993 fue comprada por Nestlé, pero Lamsfus se mantuvo en el cargo.

En 2003 la multinacional vendió al empresario vasco la compañía, por lo que además de ser el director general, pasó a ser el propietario. En ese momento comenzó la reconversión que derivó en Ice Cream Factory Comaker, que se centró en vender helados de marcas blancas, es decir, productos creados para empresas determinadas.